Se torna imposible enfrentar el deterioro de los ecosistemas

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Si durante la pandemia se contó con científicos que desarrollaron vacunas y se pudo atender el problema, con el cambio climático la crisis es peor, porque no hay forma de enfrentar el poder desbordado del deterioro de los ecosistemas, el aumento del nivel del mar, el deshielo de los glaciares, las olas de calor y los incendios, advierte Lizbeth Sagols Sales, académica de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hace dos años La Jornada entrevistó a la estudiosa de la ética ambiental y el ecofeminismo, integrante del Sistema Nacional de Investigadores, cuando recién empezaba la pandemia de covid-19, y entonces habló de que llegaría un punto de inflexión que sería la verdadera crisis. Ahora hace una valoración de lo que se ha vivido desde 2020.

Explica que “el punto de inflexión significa que hay eventos que van en aumento y que ya no vamos a regresar al equilibrio, es el no retorno. Seguirán los eventos extremos de grandes inundaciones, sequías, incendios y la destrucción que esto conlleva”. Considera que después de la pandemia, “estamos un poco peor”.

El experto Bill McGuire (autor del libro Tierra caliente) advirtió que esto ya no se detiene, y un dato es que no se cumplió con la reducción de 45 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, apenas va 14 por ciento, señaló Sagols Sales. Además, aunque el Panel Intergubernamental del Cambio Climático ha hecho esfuerzos y propuestas para retardar lo más posible llegar a 1.5 grados de aumento de temperatura, no ha sucedido y se espera que en esta década se rebasen, añadió.

Vemos que “no tenemos la manera de detener la catástrofe: el nivel del mar sigue en aumento, uno de los signos de este desorden, el deshielo del Ártico y la Antártida sigue creciendo de forma acelerada y esto conlleva el peligro de que se va a liberar el metano que está abajo del hielo, que es tan tóxico o más que el carbón y el petróleo”. Si se libera el metano y lo hace de manera súbita, “será un incendio terrible, que ya no habría como cultivar la vida”.

El clima afecta a todos los continentes; en Europa, por ejemplo, “España siempre ha tenido veranos calientes, de 40 o 42 grados, pero Gran Bretaña nunca había tenido 50 grados. No es sólo el alza de temperaturas, sino los incendios que provocan”, puntualiza. Todo esto es un cambio en las condiciones de vida y en la organización social, habrá muchas migraciones.

En la pandemia se enfrentó la crisis como cada país pudo, “pero el problema es que no vemos que esto va junto con el cambio climático, es decir, que los virus no bajan a la población de esta manera tan terrible por azar o casualidad, sino porque en la medida en que se devastan las especies vegetales y animales, ya no son hospedarios de ellos los ecosistemas, los cuales han perdido su orden y regulación natural”.

Sostiene que con la viruela del mono se hace más patente que algo que estaba circunscrito a los animales, ya pasó al hombre. “Podemos pensar en nuevas infecciones, y vacunas. Sí, pero es peor la crisis del cambio climático”.

La gran lección de la pandemia de covid-19 “es que los humanos no estamos solos. Estamos con otras especies y ecosistemas. Si no los protegemos, no nos protegemos nosotros a la larga”.

Recuerda una frase del autor de la teoría Gaia, James Loveloock: “Ya no reaccionamos a ese instinto de supervivencia”.

Con información de: La Jornada

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