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Un hombre de 63 años con VIH consiguió dejar de tomar su tratamiento antirretroviral después de recibir un trasplante de células madre de su hermano, según un estudio publicado en la revista científica Nature Microbiology por un equipo internacional de investigadores de Noruega, Suecia, Dinamarca y España.
Este caso también se conoce como el del “paciente de Oslo” y se suma a otros nueve pacientes en el mundo que han alcanzado una remisión duradera del virus tras procedimientos similares desde que se documentó el primer caso en 2009.
Las terapias antirretrovirales (TAR) son la forma estándar de controlar el VIH. Estos medicamentos impiden que el virus se reproduzca en el organismo, pero no lo eliminan por completo. Cuando una persona con VIH deja esos medicamentos sin un trasplante exitoso, el virus normalmente reaparece rápidamente.
En este caso, después del trasplante de células madre, el virus no fue detectable en sangre ni en tejidos durante años, lo que permitió al paciente suspender su tratamiento sin que se reactivara la infección.
El trasplante no fue un tratamiento anti-VIH directo, sino realizado para tratar un problema hematológico del paciente. Sin embargo, el donante —su hermano— tenía una mutación genética rara conocida como CCR5-delta 32, que hace que las células del sistema inmunitario sean menos vulnerables al VIH.
Ese cambio genético en las células madre trasplantadas puede haber impedido que el virus vuelva a establecerse en el nuevo sistema inmunitario.
Desde el famoso “paciente de Berlín” en 2009 —considerado el primer caso de remisión prolongada del VIH tras un trasplante de células madre— se han identificado diez personas en total que han alcanzado este tipo de remisión tras procedimientos similares.
Estos casos son extremadamente raros y ocurren en contextos clínicos específicos —generalmente cuando se trata también una enfermedad hematológica grave— pero ofrecen nuevas pistas para la ciencia sobre formas de combatir el virus más allá de los tratamientos actuales.
Aunque estos casos son importantes para la investigación, no representan una opción terapéutica aplicable de manera general para todas las personas con VIH.
Los trasplantes de células madre son procedimientos complejos, riesgosos y no indicados para pacientes sin enfermedades graves que los requieran.
Los científicos ven este tipo de hallazgos como piezas clave para desarrollar tratamientos futuros más seguros y escalables, posiblemente usando la edición genética u otras terapias que simulen el efecto protector observado en estos pacientes.
Este nuevo caso fortalece la evidencia de que ciertos enfoques médicos pueden llevar a una remisión duradera del VIH, aunque no sea aún una “cura” generalizada.
La comunidad científica continúa investigando formas de replicar estos resultados de forma segura y accesible para más personas que viven con VIH.
Con información de: El Imparcial
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