Karla Verónica González, ex diputada federal del PAN, y nativa de Minatitlán, ahora despacha mercancía en una tienda de abarrotes en el famoso mercado Pino Suarez


Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com
Hoy por la tarde tuve el honor que me atendiera la ex regidora y ex legisladora panista: local y federal, Karla Verónica González, quien “a la chita callando” con toda su familia está en la política, erario público y negocios a la sombra, desde el sexenio de Vicente Fox, como pago por haber sido su papá don Carlos, quien también fue regidor, uno de los organizadores del mitin en el malecón del candidato del PAN quien ganó la Presidencia. En 2003 se afilió al PAN; en 2007 fue candidata a una regiduría; en 2008 ocupó dos cargos al mismo tiempo: en SEDESOL y en Programas de guarderías y estancias infantiles, en Veracruz. En 2009 fue diputada. Suplente. Sus hermanas han seguido su ejemplo: Zaira, es actualmente regidora novena en la comuna. Karla ha sido privilegiada de la Diosa Fortuna, porque los cargos que ha desempeñado le han sido conferidos por representación proporcional, las famosas pluris, como suplente, y ha querido el destino que algo suceda con los titulares, inclusive la muerte, lo que le ha permitido convertirse en legisladora propietaria; se puede leer en documentos del Congreso de la Unión que nació en Cosoleacaque, pero ella se reclama como nativa de San Cristóbal, área rural de Minatitlán y están “a partir un piñón” con una de los 26 sociedades istmeñas radicadas en nuestra ciudad y presumiendo sus trajes han figurado en las mayordomías. En la única ocasión que se atrevió a buscar el voto popular, en el 2010, como regidora en la planilla de Pablo Pavón para la presidencia municipal, quien perdió la elección, de ese tamaño son sus ambiciones políticas. Desde luego que hoy doña Karla no me atendió en el Palacio Legislativo de San Lázaro, de donde se despidió hace algunos meses, ahora atiende personalmente con mandil puesto, la gran tienda de abarrotes que le compró a la familia Mayo, en el mercado Pino Suárez. Primero charló con la directora de Comercio María del Carmen Cisneros y seguía yo en el turno, me vendió un litro de aceite de cocina y un paquete de pasta, para sopa de letras. Ahora se dedicará al comercio de un concentrado que durante su tiempo de política logró introducir en la región. “Las González”, un tratado de como la suerte cambia el destino de los políticos, que ni el gran Fouché logró concebir. Muchas gracias.

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