Por Fluvio César Martínez
Municipiosur.com
Apenas dan las siete de la mañana y Georgina ya está firmando su entrada en el departamento de Limpia Pública del ayuntamiento de Coatzacoalcos, al sur de Veracruz. Se levanta muy temprano para dejar el desayuno a su hijo y llevar algo para comer en su trabajo; tiene que guardar energías para levantar arena en el malecón tras el paso del frente frío 31. Después de tomar café junto a sus compañeros de cuadrilla, toma una escoba y una pala; se coloca una playera en la cabeza para cubrirse del viento y parte de la arena que le toca recoger este lunes 13 de febrero. El lonche aguanta para la hora de descanso. En esta ocasión a la cuadrilla de Georgina le asignaron limpiar cerca de un kilómetro, frente a la pirámide de Quetzalcóatl, tramo que barrerán y recogerán antes de las tres de la tarde si quieren salir a tiempo, por lo que se organizan y comienzan a trabajar. “Ahorita hay más trabajo porque pues estaban los vientos”, dice doña y Georgina, quien pide llamarla así, dice que lleva 23 años trabajando en el departamento de limpia pública, y no ha buscado otra opción porque asegura que, a sus 55 años, es difícil encontrar un empleo estable, ya que de este salario mantiene a su hijo de 10 años. “Yo solo vivo con mi hijo, estudia el quinto grado de primaria y de lo que gano salimos adelante, es complicado, pero el trabajo y el dinero son seguros, aunque se gane poco joven”, expresa mientras sigue levantando arena. Sus compañeros le dicen que se ponga guapa para la entrevista, pero también le piden que se apure y comienzan a reír, pues como ella dice “al mal tiempo buena cara”. Georgina es una mujer amable y de pocas palabras, en su rostro se observa el cansancio por los años trabajados, y su piel afectada por los fuertes rayos del sol. Sin embargo, lo que más sorprende es el salario que recibe, pues dice que gana menos de 200 pesos al día, es decir, lo equivalente al salario mínimo. “Ya quisiera ganar 300 pesos joven, si supiera que es menos de 200 (190), pero pues aquí seguimos porque sí tenemos prestaciones y seguro social, que es lo más importante por si nos enfermamos”, asegura Georgina. Contrario a lo que se pensaba, la mayoría de los trabajadores del ayuntamiento porteño, que se encuentran en las calles o el malecón costero recogiendo arena o basura, son empleados de confianza y no sindicalizados, más del 50 por ciento, según cifras de la actual administración. Y casi todos tienen el mismo salario que Georgina. En el grupo de Limpia Pública hay personas de todas las edades, padres, madres solteras, en su mayoría con muchos años laborando. Todos anhelan un aumento salarial. Georgina seguirá laborando en este departamento hasta que se lo permitan, pues hay servicio médico para ella y su hijo, algo que valora y a pesar de su salario, agradece a Dios y a la actual administración por tener trabajo. “Aquí seguimos joven, a barrer y levantar arena, hasta que la fuerza nos lo permita”, finaliza la madre trabajadora y sigue recogiendo arena, algo que seguirá haciendo. “Así es joven, no es mucha la paga, pero hay trabajo y no nos quejamos”, dice otro trabajador de limpia pública a lo lejos.
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