Descubren un nuevo sistema estelar conformado por estrellas azules

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El descubrimiento abre la puerta a un insecticida específico para mosquitos que no dañaría a las abejas beneficiosas ni a otros polinizadores. Sin embargo, afectaría a mosquitos como los utilizados en el estudio, Aedes aegypti, que transmiten zika, dengue, fiebre amarilla, chikungunya y otros males.

“Podemos desarrollar productos químicos para bloquear las funciones de estos transportadores de ecdisona, pero no afectar al original, clave para otros insectos. Las posibilidades de efectos fuera del objetivo serían bajas”, destacó Yamanaka.

Un estudio relacionado de UC Riverside, dirigido por la bióloga celular Sachiko Haga-Yamanaka, intenta localizar una maquinaria transportadora de hormonas similar en humanos.

“Los libros de texto dicen que las hormonas esteroides se transportan libremente dentro y fuera de las células humanas, pero según nuestra investigación con insectos, dudamos que ese sea el caso”, afirmó Yamanaka.

La investigación de este científico fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud. Su laboratorio analiza los productos químicos que pueden bloquear a los importadores de ecdisona de los mosquitos. También investiga los transportadores de la hormona en otros animales.

Aunque existen métodos efectivos como para controlar las poblaciones locales de mosquitos, Yamanaka cree que es importante desarrollar herramientas adicionales para que podamos manejar los problemas relacionados con esos insectos en muchos escenarios diferentes.

Secco1 fue una de las “manchas azules” muy inusuales, señaló en un comunicado Michael Jones, becario posdoctoral en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona y autor principal de un estudio que describe los nuevos sistemas estelares. Él presentó los hallazgos, de los que Sand fue coautor, durante la reunión 240 de la Sociedad Astronómica Estadunidense.

El equipo obtuvo sus observaciones de los telescopios Hubble, el Very Large Array en Nuevo México y el Very Large en Chile. El coautor del estudio, Michele Bellazzini, del Istituto Nacional de Astrofísica, en Italia, dirigió el análisis de los datos del tercer telescopio y presentó un artículo complementario centrado en ellos.

Juntos aprendieron que la mayoría de las estrellas en cada sistema son muy azules y muy jóvenes y que contienen muy poco gas de hidrógeno atómico. Esto es importante porque la formación de estrellas comienza con ese gas, que finalmente se convierte en densas nubes de gas de hidrógeno molecular antes de convertirse en estrellas.

“Observamos que la mayoría de los sistemas carecen de gas atómico, pero eso no significa que no haya del molecular. De hecho, debe haber algo de éste porque todavía se están formando astros. La existencia de estos cuerpos en su mayoría jóvenes y poco gas indica que estos sistemas deben haber perdido su gas recientemente”, explicó Jones.

La combinación de estrellas azules y la falta de gas fue inesperada, al igual que la falta de estrellas más antiguas en los sistemas. La mayoría de las galaxias tienen estrellas más viejas, a las que los astrónomos llaman “rojas y muertas”.

“Las estrellas que nacen rojas son de menor masa y, por tanto, viven más que las azules, que se queman rápido y mueren jóvenes”, agregó Jones. “Las azules son básicamente como un oasis en el desierto”.

Hay dos formas principales en que se puede extraer gas de una galaxia. El primero es el desprendimiento de marea, que ocurre cuando dos pasan una junto a la otra y arrancan gravitacionalmente el gas y las estrellas. El otro es lo que se conoce como extracción de presión de ariete. “Esto es como si te cayeras de panza en una piscina”, sostuvo Jones.

“Cuando el vientre de una galaxia cae en un cúmulo que está lleno de gas caliente, su gas es expulsado detrás de él. Ese es el mecanismo que creemos que estamos viendo aquí para crear estos objetos”, concluyó.

Con información de: La Jornada

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