Agencias
Municipiosur.com
Este lunes se dio a conocer a través de las redes sociales
el fallecimiento de Rafael Márquez Martínez ex vocero de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el sur de Veracruz .
Se desempeñó durante muchos años como titular del área de comunicación de la compañía petrolera, ampliamente conocido y querido entre la comunidad petrolera y deportista don Rafa como era conocido
Rafael Marquet Martínez de Escobar nació en la Ciudad de México, el 10 de mayo de 1932, es decir que actualmente tenía 90 años, de los cuales 71 los ha vivido en Coatzacoalcos que desde 1949 se convirtió en su lugar de residencia.
Desde muy joven tuvo la necesidad de estudiar y trabajar, por lo que se desempeñó como proyectista en la oficina del Plano Regulador de la Dirección General de Obras Públicas del Departamento del Distrito Federal.
A Rafael Marquet le tocó vivir una época muy difícil. Después de dos horas de vuelo en una avioneta aterrizaron en una pista de terracería que daba servicio a Pemex y el 27 de diciembre de 1949 firmaría su primer contrato con la categoría de Dibujante Especialista en Dibujo Mecánico.
Cuenta don Rafael Marquet que fue testigo del repunte de Coatzacoalcos, que comenzó en 1951, tiempos cuando se instaló en la zona franca una envasadora de whisky, una fábrica de jabón, dos embotelladoras y un patio de almacenamiento de maderas preciosas de exportación.
Luego en 1953 comenzaría la explotación de azufre en Jáltipan y Texistepec. Ese mismo año se inauguraron las oficinas de Mexicana de Aviación, pero fue en 1954 al descubrirse los campos Arroyo Blanco y La Venta cuando se registró el verdadero despegue de la zona sur.
Luego, en 1956 Rafael Marquet fue comisionado junto con el ingeniero Tránsito García para desarrollar el proyecto de Ciudad Pemex, una pequeña ciudad con todos los servicios para dar alojamiento a los obreros del campo productor de gas “José Colomo” en Tabasco y otros que habían sido descubiertos anteriormente en 1949.
En 1968, Marquet fue llamado a colaborar con el gerente de la zona sur, José Ortiz, que deseaba implementar unos programas de capacitación para el personal sindicalizado en coordinación con el Instituto Mexicano del Petróleo, quedando a cargo de la coordinación y planeación de estos nuevos programas.
Siempre recuerda don Rafa Marquet que la década de los años 70 fue la más intensa de su vida profesional, porque tuvo el privilegio de participar en grandes acontecimientos que cambiaron las expectativas económicas y sociales del país.
Don Rafa Marquet, debido al resultado en las responsabilidades que se le encomendaban en la zona sur, tenía acceso a toda clase de información y cada vez que le delegaban alguna responsabilidad entregaba buenos resultados, siempre procurando el bien de la institución.
Don Rafael Marquet vivió muy de cerca el llamado “boom petrolero” que tenía como epicentro la zona sur, por lo que se le asignaban todo tipo de responsabilidades además de su trabajo en relaciones públicas. Se hizo cargo del uso de la flota aérea de la jurisdicción (helicópteros y aviones) y de la construcción de los hangares, tanto en Minatitlán como en Villahermosa y Ciudad del Carmen.
Al desaparecer la gerencia de la zona sur en 1993, las oficinas de Marquet seguían instaladas en el mismo edificio que poco a poco fue ocupado por Pemex petroquímica, antes de mudarse al edificio inteligente.
Debido a su desempeño intachable y a su capacidad ejecutiva, los directivos en turno siempre le confiaban la logística cuando había que recibir a algún presidente de la República, por lo que tuvo la oportunidad de atender y recibir a los presidentes Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Cada uno con un especial estilo de gobernar y de tratar los temas del petróleo, pero que se preocuparon por visitar esta región que le ha dado renombre a la industria petrolera.
El retiro de don Rafael Marquet no fue motivo para que olvidara su paso por Petróleos Mexicanos, por lo que decide escribir su libro “El petróleo: ¿bendición o maldición de México?”, una obra publicada en el 2017 que narra su paso por Pemex, cómo vivió el “boom petrolero”, en un lenguaje claro y lleno de información que nos ubica en el lugar preciso cuando la zona sur era el centro de operaciones más importante de la industria petroquímica.
En su libro recuerda a sus más cercanos colaboradores, entre los que destaca por cierto Georgina Saavedra Cruz, quien le sucedería en el cargo como vocera y Enriqueta Rosales, Alberto García Ruiz, Jorge Noval Fuster, Edilberto Meza Luján, Rodolfo Vizcaíno García y Mussio Cárdenas Cruz. Y a sus amigos Miguel Tomassini y Severiano Sánchez López; María de los Ángeles Alessio Robles, María Cristina García Sancho, Cristina del Río Oliver y Teresa Kato de Valdez.
Ha dicho don Rafael Marquet que no olvida sus experiencias como empleado de Pemex, donde estuvo por más de cincuenta años: “Pertenezco a una estela de petroleros que somos responsables y comprometidos con el desarrollo de esta gran empresa y el gran recurso que es el petróleo. Experiencias muy positivas y otras difíciles. ¿Quién puede olvidar accidentes tremendos como las plantas de Pajaritos? ¿La tremenda explosión de la planta de gas en Ciudad Pemex, Tabasco? Considerado éste como el accidente más grave en la historia de la industria petrolera mexicana, más que San Juan Ixhuatepec en el Estado de México. También recuerda el derrame del Ixtoc en 1979, que fue finalmente controlado por ingenieros, técnicos y trabajadores de la paraestatal, y la tremenda explosión en Guadalajara, Jalisco. Bueno, es una gran industria a la que le debo mucho”.
Dan Rafael Marquet siempre ha sido enfático al destacar el gran amor que siente por Coatzacoalcos: “Siento un gran amor por Coatzacoalcos y toda la región. Es un puerto que ha generado riqueza y bienestar social a todo el país. Es el tercer puerto petrolero del mundo, luego de Houston y de Arabia Saudita.
Y cuando se le habla de lo que espera de la región remata diciendo con un cierto dejo de esperanza: “Espero lo mejor, que regrese la paz a todo el Istmo y en particular a la ciudad. Lo merece la ciudad y el estado. Pronto se hará realidad el gran sueño de unir los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, que es el punto más cercano entre Asia y el este de los Estados Unidos y Europa, el sueño es ese y el potencial es enorme”.
Don Rafael Marquet fue un excelente vocero, leal a la empresa petrolera más grande de Latinoamérica y sobre todo un extraordinario ser humano que aprendió a amar a Coatzacoalcos donde ha vivido la mayor parte de su vida.
Por muchos años practicó el futbol, su deporte favorito, que después cambió por largas caminatas por el malecón costero, deportes que lo mantuvieron activo y saludable.
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