Un asteroide arrasó una antigua ciudad de Oriente Próximo

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Municipiosur.com

Un día cualquiera de hace unos 3 600 años los habitantes de una antigua ciudad que hoy llamamos Tall el-Hammam, situada en Oriente Próximo, se dirigían a hacer sus tareas cotidianas sin tener ni idea de que un meteorito helado del que no se tenía dato alguno volaba hacia ellos a una velocidad de unos 61 000 kilómetros por hora.

La roca entró centelleando en la atmósfera y se transformó en una inmensa bola de fuego a una altura de unos cuatro kilómetros. Cuando impactó contra el suelo, la explosión fue unas 1 000 veces más potente que la de la bomba atómica de Hiroshima. Los perplejos habitantes de la ciudad que la observaron se quedaron ciegos al instante; la temperatura del aire ascendió de golpe hasta más allá de los 2 000 grados; la ropa y la madera prendieron al momento, mientras que las espadas, las lanzas, las superficies de barro cocido y los objetos de cerámica empezaron a derretirse. En solo un instante la ciudad entera estalló en llamas.

Unos segundos después una inmensa onda sísmica barrió la ciudad incendiada. Se desplazó a una velocidad de unos 1 200 kilómetros por hora, lo que la convirtió en más poderosa que el peor tornado del que se tiene registro. Este viento mortal se abatió sobre la ciudad y demolió todos sus edificios. Segó los muros del palacio, que tenían doce metros de altura y cuatro pisos, y arrastró remolinos de escombros hasta el valle contiguo. Ninguno de los 8 000 habitantes de la ciudad ni ningún animal sobrevivió; sus cuerpos fueron despedazados, y sus huesos estallaron en pequeños fragmentos.

Aproximadamente un minuto después, a una distancia de 22 kilómetros al oeste de Tall el-Hammam, los vientos originados por la explosión golpearon la ciudad bíblica de Jericó. Sus murallas se derrumbaron y la ciudad entera quedó reducida a cenizas.

Todo esto suena al clímax de una superproducción de desastres de Hollywood de las que te mantienen clavado en el asiento. Sin embargo, ¿cómo sabemos que todo esto realmente ocurrió en un lugar cercano al mar Muerto, en la actual Jordania, hace milenios?

Obtener las respuestas a este interrogante ha llevado cerca de quince años de minuciosas excavaciones en las que han participado cientos de personas. También ha sido necesario el análisis preciso de materiales recogidos en las excavaciones, lo que ha implicado a más de dos docenas de científicos de diez estados de Estados Unidos, de Canadá y de la República Checa. Cuando nuestro grupo publicó finalmente sus conclusiones en la revista Scientific Reports, entre los 21 co-autores había arqueólogos, geólogos, geoquímicos, geomorfólogos, minerólogos, paleobotánicos, sedimentólogos, expertos en impactos cósmicos y médicos.

Con información de: El Imparcial

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