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El diamante es uno de los minerales más atesorados, tanto por sus propiedades únicas como por su escasez. No es ninguna sorpresa que existan reservas de diamantes muy profundas, en el manto de la Tierra; de hecho, un estudio publicado hace poco más de dos meses en la revista Science Advances concluía que la mayoría de los diamantes están hechos de material marino reciclado. Pero lo que llama la atención de este nuevo descubrimiento es su antigüedad: una reserva de diamantes que se encuentra prácticamente intacta desde la formación del planeta.
Los científicos ya sospechaban que tendría que haber un área del manto de la Tierra, en algún lugar entre la corteza y el núcleo, que debería contener una gran reserva de roca.
Ahora, un equipo internacional de científicos ha logrado medir isótopos de helio contenidos en diamantes superprofundos traídos a la superficie por violentas erupciones volcánicas, para detectar las huellas de este antiguo depósito, escondido a más de 410 kilómetros bajo el nivel del mar en el manto de la Tierra.
Pero en los años 80, algunos geoquímicos encontraron lavas de basalto con proporciones de isótopos de helio 3 y helio 4 mucho mayores de lo que esperaban; es decir, estas lavas de basalto reflejaban la misma proporción de isótopos que meteoritos muy antiguos que habían cambiado la estructura de la Tierra. Los isótopos estables no se descomponen, dado que la medición de éstos es un marcador geológico, que indica la antigüedad de estas lavas basálticas: eran materiales antiquísimos, de la etapa violenta de bombardeo de rocas extraterrestres que golpeó la Tierra en sus primeras etapas de formación; y cuya composición no había cambiado en los últimos cuatro mil millones de años.
La líder de investigación, la Dra. Suzette Timmerman, de la Universidad Nacional de Australia, lo explica en un comunicado de prensa: «Este patrón se ha observado en» Ocean Island Basalts, que son las lavas que salen a la superficie desde las profundidades de la Tierra y forman islas como Hawaii e Islandia. El problema es que, aunque estos basaltos salen a la superficie, solo podemos echar un pequeño vistazo a su historia. No sabemos mucho sobre el manto del que provienen sus masas fundidas».
Con información de: Muy Interesante