Los ordenadores que acompañaron a los astronautas a la Luna

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Con menos memoria que los teléfonos móviles modernos, los ordenadores instalados en las naves de las misiones Apolo lograron la hazaña de contribuir de modo crucial a llevar seres humanos a la Luna y traerlos después de regreso a la Tierra, gracias a sus cálculos de trayectorias y maniobras, así como a otras muchas funciones. Los programas para esos ordenadores fueron desarrollados casi desde cero por un puñado de “magos” del software entre los cuales destaca Margaret Hamilton.

En esos ordenadores se incluyó todo lo necesario para las complejas operaciones del viaje a la Luna, y medidas de seguridad de las que podían depender las vidas de los astronautas.

Las naves Apolo constaban de varios módulos capaces de separarse y operar como naves independientes. A medida que se iban completando las fases de la misión, se iban desechando los vehículos que ya no se necesitarían. Los principales eran el módulo de mando y el módulo lunar.

Esos ordenadores iban equipados con un conjunto de teclado y pantallita, por duplicado en el caso del ordenador del módulo de mando. El aspecto de este conjunto era más similar al de una calculadora que al de un teclado y una pantalla de cualquier ordenador personal de hoy en día. Sin embargo, a diferencia de los ordenadores personales, cada AGC estaba conectado a muchísimas más cosas que a una impresora, dado que ejercía funciones propias de un piloto automático.

Los astronautas tecleaban códigos para activar el programa deseado, el cual ejecutaba en algún sistema de la nave una determinada acción necesaria para ese momento de la misión. De este modo, controlar la nave resultaba mucho menos difícil para los astronautas y podían concentrarse en la marcha de la misión. El ordenador mostraba en la pantallita o display datos importantes sobre las operaciones en ejecución y, en relación con ello, también se encendían o apagaban lucecitas indicadoras en el panel.

El módulo lunar contaba además con otro ordenador, el AGS, que estaba preparado para tomar el control ante un fallo grave al inicio del descenso a la superficie lunar, abortar el alunizaje y ayudar a maniobrar la nave hasta su acoplamiento con el módulo de mando.

Con información de: Noticias de la Ciencia