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A algunas personas les resulta muy difícil distinguir entre el color verde y el rojo. Este problema, mucho más común en hombres que en mujeres, se debe a una deficiencia que hace que el tipo de fotorreceptor responsable de detectar luz verde responda también a luz asociada a colores rojizos.
Ya existen en el mercado, desde hace algún tiempo, gafas que corrigen razonablemente bien esta distorsión, aunque, como todas, son significativamente más voluminosas que las lentes de contacto. Sin embargo, lograr el mismo efecto corrector mediante lentes de contacto ha sido un reto muy difícil, dado que la óptica utilizada en esas gafas es demasiado voluminosa para que quepa en lentes de contacto. En cambio, el nuevo diseño a cargo del equipo de Sharon Karepov, de la Universidad de Tel Aviv en Israel, es lo bastante delgado para incorporarse en casi cualquier lente de contacto rígida.
La clave para el nuevo diseño ha sido aprovechar a fondo las metasuperficies, que son películas delgadas fabricadas artificialmente cuyo diseño las dota de propiedades ópticas muy específicas.
Las metasuperficies se fabrican usualmente para aplicarlas a superficies planas. A fin de poder colocarlas sobre las superficies curvas de las lentes de contacto, el equipo de Karepov desarrolló una técnica para transferir metasuperficies desde su sustrato plano inicial a otras superficies que no son planas, como las de lentes de contacto.
Basándose en simulaciones de deficiencia de visión en color, Karepov y sus colaboradores han determinado que su nueva lente de contacto puede restaurar el contraste entre colores perdido y mejorar la percepción de los colores hasta en un factor de 10.
Con información de: Noticas de la Ciencia