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España ostenta el liderazgo en la producción de fresa a nivel europeo y, para mantener un sector que es clave en la economía, busca a través de la innovación y la investigación las herramientas para seguir siendo número uno en el mercado de esta fruta.
En esta misión juega un papel importante el grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ‘Biotecnología y Farmacognosia vegetal’ que estudia la maduración del fruto de la fresa, analizando los genes que están relacionados con la calidad del fruto según los parámetros de color, firmeza, aroma, sabor o textura, buscando obtener el mejor producto de cara a su comercialización.
En esta investigación por mejorar las características y las propiedades organolépticas de este fruto rojo, acaban de describir por primera vez un gen que juega un papel muy importante en la regulación del proceso de maduración del fruto. Se trata de un factor de transcripción (FaPRE1), que es un gen encargado de traducir la señal genética y hacer que se expresen específicamente genes de color, aroma y demás características.
La evolución del fruto de la fresa está gobernado por dos hormonas maestras, ABA, que determina el momento en el que comienza la maduración con su cambio de color, aroma e hidratación, y auxinas, que se encargan del crecimiento, es decir, que estas hormonas son las que deciden cuándo la fresa alcanza el tamaño, color y sabor adecuados para llegar al mercado. La importancia del nuevo gen descrito recae en su papel como centinela del proceso de maduración ya que ejerce una doble tarea en la regulación de la expresión: cuando llega el momento de la maduración controla que los genes de desarrollo (auxinas) se silencien y comiencen a expresarse los genes de maduración (ABA).
Con información de: Noticas de la Ciencia