* ¿Ahorro o subejercicio?

Por Filiberto Vargas Rodríguez

Punto de Vista

Prefacio.

Por coincidir con otros eventos que llamaron más la atención, poca importancia se le dio en medios a la captura de María Angélica Méndez Margarito, exalcaldesa de Mixtla de Altamirano, señalada como presunta autora intelectual del homicidio de Maricela Vallejo Orea, quien al momento del ataque (24 de abril del presente año) era la alcaldesa en funciones de ese mismo municipio. *** Fue la Policía Ministerial la encargada de cumplir la orden de aprehensión girada por un juez del fuero común y con esta captura se cerró el cerco y se resolvió el primer atentado político ocurrido durante la actual administración. *** Antes había sido capturado Ricardo Pérez Marcos, esposo de María Angélica Méndez y quien fungía como síndico en el momento del ataque a la alcaldesa. *** Las investigaciones arrojaron que el matrimonio de Ricardo Pérez y María Angélica Méndez planeó el atentado y se lo encargó al excomandante de la Policía Municipal de Mixtla, Primitivo Islas Falcón, quien –según el parte de la Policía Ministerial, en los tiempos de Jorge Winckler- “se suicidó” justo en el momento en que pretendían aprehenderlo. *** No se debe pasar por alto que María Angélica Méndez Margarito fue funcionaria del gobierno estatal en el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, pues se desempeñó como Subsecretaria de Asuntos Indígenas en la Sedesol, y al concluir ese encargo se incorporó a tareas partidistas en el PAN, cuando estaba al frente José de Jesús Mancha. *** De ahí que se tardara tanto tiempo en resolver el caso el abogado de Yunes Linares, el oaxaqueño Jorge Winckler.

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– ¿Qué es “subejercicio” en el gasto público?

– Se conoce como subejercicio del gasto público a todos los recursos que resultan de restar el gasto observado al gasto programado por el gobierno. Se habla de un subejercicio cuando alguna entidad pública no ha gastado lo que tenía autorizado para gastar en un ejercicio fiscal.

– ¿Qué es el ahorro público?

– El ahorro público se entiende como la diferencia entre los ingresos y el consumo realizado. En este caso, al hablar del ámbito público de la economía estaríamos refiriéndonos al volumen total de fondos que una administración o un gobierno conserva tras hacer frente a sus compromisos de gasto público y teniendo en cuenta unos ingresos previos.

– ¿Es lo mismo ahorro y subejercicio?

No. El analista Julio Alejandro Millán, Presidente de “Competimex”, una firma de consultoría en gestión empresarial, egresado de la Universidad Iberoamericana y con estudios en la Universidad de Harvard, lo explica así:

“El ahorro público, al igual que el ahorro familiar, tiene como objetivo prever riesgos y gastos futuros. En ambos casos, implica una disminución del gasto presente, respecto de las posibilidades que los ingresos permitan. En el estudio de la macroeconomía, el ahorro público no es un concepto usualmente asociado al bienestar de la población ni al de los sectores productivos, porque supone una coyuntura adversa. Aunque podemos coincidir con la austeridad republicana en gastos en exceso, no debemos permitir que el ‘no gasto’ aporte al estancamiento económico, ya que esto se traduce en la no generación de ingresos”.

Este lunes los dirigentes del PRI y del PAN en Veracruz hicieron su propia lectura de lo presentado por Cuitláhuac García el sábado 16 de noviembre, como resumen de su primer año de ejercicio constitucional.

Desde el “informe de mentiras” priista, hasta el “yo tengo otros datos” del PAN, ambos organismos políticos coincidieron en criticar el disfurso auto-complaciente del gobernador en turno y las diferencias entre lo plasmado en el informe y lo que ellos llaman “la realidad”.

Uno de los rubros en el que la discrepancia fue mayor, fue precisamente en el manejo de las finanzas públicas. Lo que Cuitláhuac García presumió como “ahorros”, en realidad se trataba de subejercicio.

Para ser más precisos, los “ahorros” o las “economías” que un gobierno decide aplicar, los plasma en su Presupuesto de Egresos. En ese documento plantea –por ejemplo- que si antes se destinaban 100 pesos para determinado rubro, esta administración ha encontrado rutas que le permiten hacer lo mismo con sólo 80 pesos.

Sin embargo –y siguiendo el mismo ejemplo- se se llega al décimo mes del año presupuestado y sólo se han gastado 40 pesos, eso no significa que el gobierno haya mejorado sus expectativas de ahorro, significa que no han aplicado los recursos que deberían y que, por lo tanto, las metas no habrán de cumplirse.

Pero, además del no cumplir con los objetivos planteados en el Presupuesto de Egresos, la contención del gasto tiene otro impacto negativo, como lo explica Julio Alejandro Millán:

“Percibimos la formación de un círculo vicioso en la economía nacional, la disminución del gasto público -o ahorro si así prefiere denominársele- ha tenido efectos en el crecimiento público, más aún cuando el poco recurso que se ha inyectado a la economía, principalmente a través de gasto social, ha mostrado bajos efectos multiplicadores en el ingreso y la generación de empleos, lo que a su vez ha repercutido también en la disminución de los ingresos tributarios. Resulta indispensable hacer un replanteamiento de la política de gasto; por supuesto, celebramos los grandes esfuerzos por cancelar gastos excesivos e innecesarios y coincidimos con la determinación de priorizar el desarrollo de los grupos más vulnerables. No obstante, consideramos que ahorrar por ahorrar o no gastar por no gastar es una sinrazón. La creación de empleos dignos, formales, asociados a mayores ingresos, la inversión en productividad y desarrollo de capacidades, son elementos básicos que no pueden desestimarse”.

Menor gasto público, pues, deprime la economía interna. Les haría muy bien a quienes gobiernan salir a la calle, despojarse de sus vestiduras reales y dialogar con los “ciudadanos de a pie”. Ellos les dirán que hoy “no hay dinero” y esa es la consecuencia de esa mezquina política económica.

O como diría el ingenio popular: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

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Epílogo.

Vaya escándalo que provocó el alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez, al afirmar que el cierre de hoteles en la capital veracruzana obedecía esencialmente a sus propietarios no se modernizaban, ni mantenían limpias sus instalaciones, y no a la falta de promoción turística. *** Muy pronto se difundió en redes sociales una supuesta carta de los hoteleros de Xalapa en la que advierten que las razones de que se haya deprimido esa actividad económica, son la falta de infraestructura urbana y de comunicación; la inseguridad, la falta de apoyo del Gobierno y la ausencia de una imagen urbana digna de la Ciudad de las Flores o la Atenas Veracruzana. *** Horas después la Asociación de Hoteles y Moteles de Xalapa salió a aclarar que la misiva no había sido emitida por ellos, sino que se trataba de “una campaña de desprestigio en contra de nuestro presidente municipal he iniciada (sic) por periodistas vendidos y con intereses políticos”. *** ¿Usted, a quién le cree?

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