La publicación provocó numerosas reacciones entre los usuarios
Por Julio Escobar
Municipiosur.com
La historia de Rosalinda González se volvió viral en redes sociales, luego de ser captada mientras ayudaba a su sobrino Zair a realizar sus tareas escolares sobre la banqueta de la avenida Zaragoza, frente a la Catedral de San José, en el centro de Coatzacoalcos. La imagen mostró que, más allá del lugar o las circunstancias, el compromiso con la educación de un niño puede encontrar espacio en cualquier rincón. La fotografía fue compartida por el atleta Juan Arjona, quien destacó que no existe un horario, ni un lugar determinado para fomentar la educación. La publicación provocó numerosas reacciones entre los usuarios, algunos de los cuales pensaron inicialmente que se trataba de una abuela apoyando a su nieto; sin embargo, era su tía, quien desde pequeño ha estado al pendiente de su formación y cuidado. En entrevista, Rosalinda, de 58 años y comerciante de ropa, explicó que ella y sus hermanos han participado en la crianza del menor, aunque considera que ha desarrollado una cercanía especial con él por la paciencia que tiene para enseñarle. «Desde pequeñito lo hemos cuidado entre su mamá y sus hermanos, pero creo que yo soy la que tiene un poquito más de paciencia y la que le entiende. Como también estudié, le leo sus libros, revisamos lo que no comprende y trato de explicarle hasta que entiende. Así me fui haciendo cercana a él, apoyándolo y ayudándolo con sus tareas», relató. Zair estudia en la escuela Benito Juárez, cursa el quinto grado de primaria y está próximo a ingresar a sexto, por lo que su tía busca motivarlo para que obtenga buenas calificaciones y pueda acceder a una secundaria de su elección. Además de acompañarlo académicamente, procura inculcarle valores, respeto y una buena conducta, para evitar que crezca con actitudes violentas o problemas de comportamiento. «Le digo que tenemos que echarle ganas porque para entrar a la secundaria ya les piden buenos promedios. También le enseño que no hay que pelear por pelear, que debe defenderse cuando sea necesario, pero no convertirse en un niño problemático. Cuando terminamos la tarea, platicamos y hasta jugamos pelota, porque es hijo único y a veces no tiene con quién divertirse; yo trato de acompañarlo en todo lo que puedo», compartió.
Be the first to comment