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¿Podría existir otra Tierra en algún lugar del cosmos, con personas idénticas a nosotros pero con historias diferentes? Aunque parece un argumento de película, la posibilidad de universos paralelos forma parte de distintas propuestas de la física moderna. Algunas incluso contemplan realidades donde las leyes de la naturaleza serían completamente distintas.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre lo que las matemáticas permiten plantear y lo que la ciencia ha logrado demostrar: hasta ahora no hay evidencia empírica concluyente de otros universos.
Emilio José García Gómez-Caro, responsable de la Unidad de Cultura Científica del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), abordó la cuestión en un artículo publicado el 29 de octubre de 2026 en The Conversation. El especialista recupera la clasificación de Max Tegmark, cosmólogo del MIT, que distingue cuatro niveles de multiverso. Esta clasificación ayuda a entender por qué algunos científicos consideran posible que nuestra realidad no sea la única, aunque las propuestas no tienen el mismo fundamento ni las mismas posibilidades de comprobación.
Los cuatro niveles del multiverso según Max Tegmark
• Nivel I — Regiones más allá del horizonte observable: partes de un posible universo mucho más extenso que podrían contener configuraciones similares a las nuestras.
• Nivel II — Universos con diferentes propiedades físicas: dominios hipotéticos donde las partículas, las constantes fundamentales o las dimensiones podrían ser distintas.
• Nivel III — Muchos mundos cuánticos: interpretación según la cual los posibles resultados cuánticos corresponden a diferentes ramas de la realidad.
• Nivel IV — Multiverso matemático: propuesta especulativa que contempla realidades correspondientes a diferentes estructuras matemáticas.
¿Qué pruebas existen realmente de los universos paralelos?
• Ninguna propuesta es una demostración: aunque las cuatro tienen distintos fundamentos, ninguna constituye una prueba de que existan universos paralelos.
• Lo que sí está respaldado: la cosmología cuenta con observaciones que respaldan la expansión del universo y permiten estudiar su evolución; la física cuántica ha demostrado gran precisión al describir fenómenos microscópicos.
• Confirmar teorías no es verificar todo: confirmar esas teorías no implica verificar todas las interpretaciones o consecuencias especulativas que pueden derivarse de ellas.
• La dificultad principal: algunos universos propuestos estarían más allá de cualquier región observable, mientras que otros podrían ser inaccesibles mediante los instrumentos y procedimientos experimentales conocidos.
• El debate real: no consiste únicamente en determinar si las matemáticas permiten describir otros universos, sino también en identificar qué observaciones podrían distinguir esas ideas de otras explicaciones físicas.
• La hipótesis del mundo espejo: entre las propuestas relacionadas está la de un mundo espejo, estudiada como posible explicación de ciertas discrepancias cosmológicas, aunque tampoco constituye una prueba de otra realidad.
Con información de: El Imparcial
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