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Se supone que los plásticos son químicamente inertes. Esa es la razón por la que se utilizan con tanta frecuencia para envasar alimentos, embotellar agua y fabricar juguetes infantiles: son seguros. Sin embargo, ocurre algo importante cuando un fragmento grande de plástico se descompone en micropartículas y nanopartículas: su superficie aumenta drásticamente en relación con su volumen. Una parte mucho mayor del material queda, por tanto, expuesta a su entorno.
Un nuevo estudio ha revelado que esta superficie extra recién creada no es necesariamente segura, y ha identificado las razones químicas que explican por qué.
El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Naixin Qian y Wei Min, de la Universidad de Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York, así como Teresa Head-Gordon, de la Universidad de California en la ciudad estadounidense de Berkeley.
Los microplásticos, con una mayor superficie por peso en comparación con los trozos grandes y los objetos enteros de plástico, alteran el agua que los rodea, generando radicales reactivos (especies reactivas del oxígeno). Estas especies reactivas del oxígeno son un ejemplo clásico de moléculas capaces de dañar tejidos animales, incluyendo los del ser humano; por ello, es muy probable que sean las principales responsables de los daños biológicos que suelen detectarse en tejidos animales como consecuencia de la exposición a los microplásticos.
En definitiva, este nuevo estudio cuestiona la creencia habitual de los microplásticos como fragmentos mayoritariamente pasivos de material inerte, y es un paso más en la concienciación del peligro que acarrea la presencia a gran escala de microplásticos en el medioambiente.
Esa capacidad de los microplásticos para alterar el agua que los rodea resulta especialmente relevante para la salud humana, dado que la sangre está compuesta, en gran medida, por agua. La nueva investigación sugiere que los microplásticos que acceden al torrente sanguíneo o a las células podrían permanecer químicamente activos en este entorno biológico rico en agua.
Con información de: Noticias de la Ciencia
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