ROMPIENDO MADRES
Por María Elvira
¡Qué barbaridad, primos! De veras que la oposición en este país no da una y, como decimos por acá, ya se les fue el tren y ni las luces vieron. Llevan ocho años metidos en la misma cantaleta, nomás estirando la liga a ver si revienta, sin darse cuenta de que el pueblo ya no se traga ese cuento chino.
Se la han pasado criticando a Morena de noche y de día, creyendo muy listos que con inventar narrativas como la de «narcopartido» o «narcopresidenta» van a convencer a las y los mexicanos de cambiar el rumbo. ¡Por favor! Da hasta risa ver cómo ellos mismos se quedan encerrados en su propia mentira, aplaudiéndose entre sí mientras afuera la realidad los rebasa completita.
¿A poco ya se les olvidó la cantaleta que traían antes de que llegara la Cuarta Transformación? Repetían hasta el cansancio, como pericos, que México se iba a volver Venezuela. Puro asustar con el petate del muerto. Pero esa burbuja se les reventó todita cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador demostró con hechos lo contrario: la inversión extranjera creció, se levantó una refinería en tiempo récord, se reactivó el tren de pasajeros y se construyó una obra monumental como el Tren Maya. Mientras ellos, cuando tuvieron el sartén por el mango, se dedicaron a saquear el país y a dejar pura ruina a su paso.
Ahora la pregunta del millón es: ¿quién en su sano juicio va a querer votar por el PAN, el PRI o Movimiento Ciudadano? Si a leguas se les nota que les duelen los programas sociales y que siempre han visto de feo las pensiones del bienestar que hoy alivian la carga de millones de familias.
Estos partidos quieren regresar por sus fueros a base de chismes y patrañas, en lugar de arrimar la silla y presentar propuestas reales que verdaderamente le sirvan a la gente. Pero qué le vamos a hacer, primo: chango viejo no aprende maroma nueva y la oposición de plano ya no aprendió.
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