¿Se tiene conocimiento real sobre el color que podrían haber tenido los dinosaurios?

Agencia

Municipiosur.com

Durante más de un siglo, la representación del color de los dinosaurios perteneció exclusivamente al terreno del arte y la especulación. Sin embargo, a partir de 2008, la paleontología dio un salto cuantitativo al demostrar que los pigmentos y la estructura microscópica del plumaje en los terópodos fósiles pueden conservarse durante decenas de millones de años.

El descubrimiento clave: melanosomas fosilizados

El avance decisivo consistió en identificar que las improntas oscuras halladas en las plumas fósiles no eran bacterias fosilizadas, como se creyó durante mucho tiempo, sino melanosomas. Estas son orgánulos celulares encargados de sintetizar y almacenar la melanina, el pigmento biológico responsable del color en la piel, el pelo y las plumas de los vertebrados actuales.

Los científicos descubrieron que la forma tridimensional de estos orgánulos sobrevivió al proceso de fosilización, actuando como una firma morfológica directa del tipo de pigmento presente en la pluma original.

El análisis microscópico y las morfologías del pigmento

Para analizar estas estructuras, los investigadores utilizan microscopía electrónica de barrido (SEM). Al someter las muestras a aumentos de decenas de miles de veces, miden la geometría y la distribución espacial de los melanosomas:

-Eumelanosomas: Presentan una forma alargada, similar a pequeños cilindros o bastones. Producen tonos que van desde el gris oscuro hasta el negro azabache.

-Feomelanosomas: Exhiben una morfología esférica o redondeada. Son los responsables de las tonalidades rojizas, anaranjadas y pardas.

Al cartografiar la densidad y proporción de estas dos variantes a lo largo del fósil, los paleontólogos reconstruyen los patrones de coloración de especímenes completos. Un caso emblemático fue el terópodo Sinosauropteryx, en el que se identificaron franjas alternas de feomelanosomas en la cola, confirmando una coloración a rayas anaranjadas y blancas.

Iridiscencia y química orgánica avanzada

El color biológico no solo depende de la química del pigmento, sino también de la física de las estructuras. La iridiscencia —el brillo metálico u opalescente que cambia según el ángulo de la luz— se analiza observando la alineación de los eumelanosomas. En géneros como Microraptor, los melanosomas se organizaron en capas estrechamente empaquetadas y paralelas, una disposición idéntica a la que genera el brillo negro iridiscente en los cuervos actuales.

Junto a la microscopía electrónica, técnicas como la espectrometría de masas de iones secundarios (ToF-SIMS) y la espectroscopía de fluorescencia de rayos X permiten detectar trazas de oligoelementos (como cobre y zinc) asociados genéticamente a la melanina. Esto confirma que el material observado corresponde a pigmentos originales del animal y no a contaminación del sedimento circundante.

Con información de: Noticias de la Ciencia

Be the first to comment

Deja un comentario