ROMPIENDO MADRES
Por María Elvira
Lector, lectora querida, ponte cómodo y prepárate un buen café, porque hoy te traigo un chisme de esos que huelen a grilla de la buena, de esa que se guisa al fuego lento de nuestra política jarocha. Te cuento que allá en el Congreso Local Veracruzano ya tienen bien armadita la lista de suspirantes para encabezar el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS). ¡Nada más y nada menos que 28 cristianos se andan apuntando para el hueso! Las comparecencias arrancan el próximo martes y se van a dar en dos tandas. En el primer bloque van al bat Salvador Sánchez Hernández, Sándor Díaz, Virginia Torres, Gabriel Guzmán, Sandra Lobato, Humberto Ramírez, María de Jesús Mantilla, Adán Escobedo, David Solís, José Armando Bonilla, Zenón Hernández, José Luis Fernández y Celin Argüello. Para la segunda vuelta, el día 11, le toca el turno a Carmen Muñoz, Oscar López, Juan Carlos Villegas, Hugo Hernández, José Ramón Hernández, Juan Carlos Chávez, Bernardo Azuara, Eric Domínguez, Aurelio Rivera, Erika García, Teresita Velásquez, Rodrigo Garduño, Jaime Mendoza y Julio López. Mucho se rumoraba que se meterían a la fila la encargada de la contraloría, Bárbara Galindo, y la mismísima Leslie Garibo, pero al final ni asomaron las narices. Los que sí levantaron la mano y haciendo bastante ruido son Aurelio Rivera, actual secretario de Fiscalización del propio Congreso, y Eric Domínguez, subsecretario de Administración y Finanzas de SEFIPLAN. Si nos ponemos a revisar los papeles de ambos —dejando a un lado los “padrinos” políticos que traiga cada quien y enfocándonos puramente en la trayectoria en auditoría, cuentas públicas y manejo de lana—, el feliz afortunado tendría que ser don Eric Domínguez Vázquez. Y es que, por donde se le mire, el papanteco pinta como el mero mero para llevarse la carrera y quedarse con el cargo. El hombre, es abogado con maestría en Derecho Fiscal, tiene callo en el SAT, ya fue diputado local, presidió la Comisión de Vigilancia, fue alcalde de Papantla y hoy despacha en SEFIPLAN. Hay que recordar que en 2019, siendo diputado, le tocó el episodio inédito de rechazar la Cuenta Pública 2018 y ordenar una nueva revisión, lo que demuestra que al menos le sabe al mambo del dinero público y trae vuelo para coronarse. Por su parte, Aurelio Rivera tampoco canta mal las rancheras: es contador de profesión y antes de estar en la Secretaría de Fiscalización fue director de Auditoría y Revisión Financiera del Congreso, así que cancha en el análisis financiero sí tiene. Pero a ver, ¡seamos francos, mi gente! De nada sirve que desempolven currículums despampanantes, o que nos echen mareadores discursos técnicos si al final todo va a terminar en la misma historia de siempre: auditorías de atole con el dedo, desvíos millonarios expuestos en los periódicos y ni un solo corrupto tras las rejas. El pueblo jarocho ya se cansó de ver cómo los gobernantes en turno meten la mano al cajón, el ORFIS saca sus reportes llenos de números rojos y, al final de la telenovela, ¡no pasa absolutamente nada! A los de arriba les da amnesia, los expedientes terminan archivados agarrando polvo y los responsables disfrutando lo saqueado mientras a la ciudadanía le toca pagar los platos rotos. Quien sea que llegue a la silla del ORFIS no necesita ser un simple contador de faltantes; necesita pantalones para aplicar la ley, castigar con rigor y hacer que los defraudadores paguen sus atracos. Porque si la fiscalización en Veracruz sigue siendo un show donde se destapa el cochinero pero nadie va a la cárcel, esta elección no habrá sido más que otro reparto de cargos sin beneficio para el pueblo. La última palabra aún no se ha dicho, pero la exigencia de la gente es clara: ¡queremos auditorías que castiguen a los corruptos, no más simulación!. (Artículo escrito por María Elvira, columnista exclusiva de Municipiosur).
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