Lizbeth Bustos, mujer de Minatitlán, que fue encontrada enterrada en un patio de una casa en Cancún, era parte de un triángulo amoroso. Tenía su esposo en Canadá y tenía su novio en el Caribe Mexicano. Su muerte no tiene que ver con la delincuencia

El antillano Yadriel Corona es el principal sospechoso del feminicidio de Lizbeth

Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com

En esta historia de amor, ninguno pertenece a alguna banda delincuencial, pero también Cupido existe y ametralla con sus flechas. Lizbeth Bustos V. de 43 años de edad, quien había sido reportada como desaparecida desde hacía algunas semanas en Cancún formaba parte de un triángulo pasional internacional, luego de relacionarse con un atractivo cubano, desempleado, con el que sostenía apasionado romance. El antillano Yadriel Corona es el principal sospechoso del feminicidio de Lizbeth, cuyo cuerpo apareció sin vida, en una fosa excavada en el jardín de su propia residencia, la difunta despertaría sus celos al informarle su regreso a Canadá, donde vivía con su esposo, al concluir los trámites para la adjudicación de una herencia en Quintana Roo, a donde llegó hace algunos meses acompañada de sus hijos y donde se relacionó con el desempleado gigoló cubano. El pasado 16 de junio, los familiares de Lizbeth en Minatitlán, recibieron una llamada en la que les comentó que viajaría a la Ciudad de México para ver algunos partidos del Mundial y en la capital con una familia amiga dejaría a sus hijos para luego retornar a Canadá. Como de la llamada tenían duda sus familiares, pues a Lizbeth, nativa de Minatitlán y nacionalizada canadiense, siempre la acompañaban sus hijos, inclusive en sus encuentros con el cubano, se comunicaron con su esposo, quien les dijo que Lizbeth no había regresado a Canadá, por lo que una semana después denunciaron la desaparición a los organismos oficiales. Así fue como anoche localizaron su cuerpo sin vida enterrado en el patio de su mansión. Por el momento no hay más información, ni del gigoló antillano Romeo, ni de la minatitleca Julieta, ni de sus hijos. Muchas gracias

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