Agencias
Municipiosur.com
A casi dos meses de la explosión e incendio del pozo exploratorio Krem-1, la emergencia no cede y comienza a escalar: además del fuego que no se apaga, habitantes denuncian contaminación en arroyos que ponen en riesgo al ganado y a decenas de familias en la zona rural del municipio de Las Choapas, en el sur de Veracruz. Las llamas son visibles a kilómetros de distancia, mientras el estruendo constante y la luminosidad mantienen en alerta a la población, que asegura no poder dormir ante el temor de una tragedia mayor. Jesús Pérez Alvarado, comisariado ejidal de Lázaro Cárdenas, describió lo que están viviendo diariamente. “Porque es un ruido horrible y también el olor; sabemos que es un gas. En la noche, cuando el ambiente se enfría, se condensa y baja, y es cuando más se siente; ahorita es fuerte, pero no como en la noche”, explicó. La incertidumbre crece entre los pobladores, quienes afirman desconocer qué tipo de gas o compuestos químicos se están liberando a la atmósfera. Sin embargo, el problema ya no es solo el aire. Tan solo en el ejido Manantial, ganaderos reportaron la presencia de una sustancia extraña en los arroyos que estaría intoxicando al ganado. De acuerdo con testimonios, el agua presenta un olor similar al combustible y una capa aceitosa visible en la superficie. “Para nosotros es algo nuevo; esto preocupa por nuestros animales, que tienen que tomar de esta agua”, dijo Cruz Manuel, del ejido El Nacimiento. Pero quienes viven en la zozobra advierten que este problema podría ser mayor, ya que los daños podrían extenderse a decenas de localidades. “Yo represento seis comunidades; prácticamente unas 28 están afectadas, porque este arroyo conecta con el río grande y de ahí al río Pedregal; estamos hablando de hasta 140 kilómetros de afectación”, dijo Clemente Pardo, agente municipal de la comunidad Pedregal. Tres meses de fuego Cabe recordar que, tras la explosión e incendio del pozo Krem-1, autoridades municipales ya advertían que la emergencia no sería de corta duración. El alcalde de Las Choapas, Jesús Uribe Esquivel, informó en su momento que el siniestro podría prolongarse por más de tres meses debido a su complejidad técnica. “Pemex dice que va a tardar esto en apagarse; ese pozo va a tardar en apagarse varios meses”, señaló el edil, quien además reconoció que la población tendría que adaptarse a convivir temporalmente con los efectos del incendio mientras se desarrollaban las maniobras para su control. Mientras tanto, la población rural de Las Choapas ya resiente lo que es vivir con el incendio activo y comienza a padecer sus efectos, aunque sigue sin conocer cuáles serán las consecuencias para su salud, la de sus animales y el impacto ambiental.
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