Víctor Rodríguez, rodeado de Culey

DE POLÍTICAS

Por Federico Lagunes Peña

El doctor, Jaime Mario Willars Andrade, fue director general de Pemex Petroquímica, fue director general de Pemex Refinación y fue director de Pemex Exploración Producción. En uno de los muchos encuentros y platicas que tuvimos con el gran Jaime Mario, en una ocasión, en lo que un día fue el restaurante “Rancho Viejo”, el cual se localizaba en la avenida Zaragoza, frente al Hospital Comunitario de Coatzacoalcos, me hizo una pregunta, ¿Cómo podemos evitar tantas críticas de los medios de comunicación para evitar los golpeteo contra la empresa y nosotros que somos funcionarios?, la respuesta que le dimos a Jaime Mario, quien hace poco falleció, fue muy simple: “Si ustedes quieren evitar las críticas y los escándalos, tan solo deben de decirle la verdad a los periodistas…si ocurre un accidente y hay muertos…no hay que ocultar nada…hay que decir cuántos fallecidos hubo y porque fue el percanse…si hay un derrame de petróleo o químicos…inmediatamente la empresa debe de dar a conocer la información con pelos y señales de lo que en verdad ocurrió…si ustedes dicen la verdad, pues “desarman” a los periodistas, pues no les dejan nada para inventar”. Luego de esa charla que tuvimos con Jaime Mario, él, cuando estuvo al frente de Petroquímica, Refinación y Exploración y Producción, cada vez que se registraba un accidente en su área de influencia, de inmediato convocaba a rueda de prensa para decir la verdad de lo que había pasado en su área de influencia”. ¿A dónde queremos llegar con el presente comentario?, a un punto clave. 1.-Víctor Rodríguez Padilla, actual director general de Pemex espero mucho tiempo para decir la verdad sobre el derrame de petróleo que se registró en un pozo petrolero, propiedad de Pemex y que contaminó el Golfo de México y como consecuencia, afecto los litorales de los estados de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. Muchas fueron las pinches vueltas que le dieron al asunto para al final de cuentas decir, “Nosotros somos los culpables”. Ya luego que se dijo la verdad del derrame de aceite, pues ahora el balón se encuentra en la cancha de Pemex, y como consecuencia el derrame ya no estará en los terrenos políticos, sino en las áreas administrativas y operativas de la empresa petrolera. Para seguir evitando tantos escándalos, y para ya no darle argumentos políticos a la “oposición”, hoy lo más sano es que Pemex informe que pagaran todos los daños que ocasionó el derrame. Hay que recordar que el que contamina, paga. Así de simple. Si PEMEX, de Víctor Rodríguez Padilla, no le da prioridad al pago de las indemnizaciones a pescadores y prestadores de servicios que salieron perjudicados, júrenlo, en efecto, que de ahí se va agarrarla “oposición” para seguir chingando. Luego de la confesión que hizo el señor Rodríguez Padilla, donde afirmó que muchos de sus colaboradores le ocultaron información sobre el derrame, también queda a la vista que el director general de Pemex trabaja con una bola de culeros, los cuales no le tienen el más mínimo respeto. Es un hecho que Víctor Rodríguez Padilla saldrá de Pemex, pero antes de irse, debería de “cortarle la cabeza” a tosa esa bola de “culey” que lo hundieron con el derrame de petróleo en el Golfo de México. Víctor, antes de irse, debe de decir, “me la metieron, pero se las ensucie” Trabajar con “recomendados”, como lo viene haciendo Rodríguez, es el claro ejemplo donde no hay respeto y lealtad para el jefe. Fin del comunicado. “No hay hilos, no hay alambres”. (Artículo escrito por Federico Lagunes Peña).

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