Carlos Rivera confiesa que estuvo muy cerca de convertirse en sacerdote

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Antes de convertirse en una figura destacada de la música mexicana tras su paso por La Academia en 2004, Carlos Rivera consideró seriamente seguir un camino muy distinto. En una entrevista reciente con el youtuber Javier Paniagua, el intérprete explicó que durante su adolescencia evaluó ingresar al seminario para convertirse en sacerdote.

El cantante relató que su formación estuvo influida por un entorno religioso y que, durante varios años, creyó que su vocación podía estar en la vida espiritual. Sin embargo, con el tiempo, entendió que debía tomar una decisión entre esa opción y su interés por la música.

A diferencia de otros artistas, Carlos Rivera no creció en una familia dedicada a la música. Su acercamiento al canto ocurrió en la escuela, donde estudiaba bajo la guía de religiosas.

Según contó, fueron ellas quienes identificaron por primera vez su capacidad vocal. Cada lunes le pedían interpretar el Himno Nacional y, en ese contexto, recibió sus primeros reconocimientos. Este impulso inicial resultó importante para que desarrollara confianza en su talento.

Uno de los momentos más relevantes ocurrió cuando tenía ocho años. Rivera escribió una canción dedicada a Dios y la presentó en su colegio. Tras escucharla, algunas religiosas le expresaron que podía tener una vocación religiosa.

Esa afirmación lo llevó a cuestionarse su futuro desde una edad temprana. A partir de entonces, comenzó a considerar la posibilidad de ingresar al seminario como una opción real de vida.

A los 12 años, Carlos Rivera asistió a un curso propedéutico de verano con la intención de prepararse para el seminario. Su idea era concluir el bachillerato e iniciar una formación religiosa formal.

En esa etapa, una de sus principales referencias fue una monja conocida como Sor Inés, quien cantaba y participaba en programas de televisión como Siempre en domingo. Este ejemplo lo llevó a imaginar que podía combinar la fe con la música, incluso como un “sacerdote cantante”.

Conforme avanzó en su reflexión, Rivera comprendió que la vida sacerdotal implicaba compromisos que dificultaban mantener una carrera artística activa. Este análisis fue determinante para su decisión.

Finalmente, optó por enfocarse en la música, dejando de lado su intención de ingresar al seminario. Esa elección lo llevó años después a participar en La Academia, donde obtuvo el primer lugar y comenzó su trayectoria profesional.

La historia de Carlos Rivera muestra un proceso de decisión basado en experiencias personales, formación y reflexión. Su paso por el ámbito religioso influyó en su desarrollo, pero fue la música la que definió su camino.

Hoy, el cantante es reconocido a nivel internacional, y su testimonio ofrece contexto sobre una etapa poco conocida de su vida, en la que estuvo cerca de elegir un rumbo completamente distinto.

Con información de: El Imparcial

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