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Les creció la trompa. Un chingo de veces hemos escrito sobre la corrupción que cometieron un montón de ex funcionarios estatales y municipales, y que, al día de hoy, el brazo de la justicia todavía no los “aprieta” como debe de ser, con la ley en la mano. Hace un año, cuando platicamos con Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Veracruz, el hombre nos dijo que mandaría a llamar a Delia González Cobos, titular del ORFIS y a Verónica Hernández Giadáns, entonces Fiscal General de Veracruz, para que le explicaran como iban las denuncias que se habían presentado contra ex servidores públicos, quejas que no caminaban para aplicar la ley. En todo momento, Delia González, siempre ha dicho, que la oficina a su cargo si presentó las denuncias, pero que era en la Fiscalía de Veracruz, entonces bajo el mando de Verónica, donde no caminaban. Ahora la terrible noticia es que Delia González, acaba de afirmar que nadie sabe dónde quedaron las 122 carpetas de investigación que se integraron contra funcionarios estatales y municipales. Delia dice no saber qué fiscal o fiscales llevan los asuntos. La dama dijo: “No sabemos dónde quedaron las carpetas de investigación”. ¡Por el amor de dios!, esta clase de declaraciones no se deben de hacer, pues solo ponen en evidencia que la Fiscalía General de Veracruz, no sirve para nada en el combate a la corrupción. Para no quedar como la “malvada” en este caso, Lisbeth Aurelia Jiménez, Fiscal en Veracruz, tiene la obligación de dar una respuesta, pero, inmediata, a los dichos de Delia González, no hacerlo, es caer complicidad con las ratas que robaron a Veracruz

Un chingo de veces hemos escrito sobre la corrupción que cometieron un montón de ex funcionarios estatales y municipales, y que al día de hoy el brazo de la justicia todavía no los “aprieta” como debe de ser, es decir, con la ley en la mano. Hace un año, cuando platicamos con Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Veracruz, el hombre nos dijo que mandaría a llamar a Delia González Cobos, titular del ORFIS y a Verónica Hernández Giadáns, entonces Fiscal General de Veracruz, para que le explicaran como iban las denuncias que se habían presentado contra ex servidores públicos, quejas que no caminaban para aplicar la ley. En todo momento, Delia González, siempre ha dicho, que la oficina a su cargo si presentó las denuncias, pero que era en la Fiscalía de Veracruz, entonces bajo el mando de Verónica, donde no caminaban. Ahora la terrible noticia es que Delia González, acaba de afirmar que nadie sabe dónde quedaron las 122 carpetas de investigación que se integraron contra funcionarios estatales y municipales. Delia dice no saber qué fiscal o fiscales llevan los asuntos. La dama dijo: “No sabemos dónde quedaron las carpetas de investigación”. ¡Por el amor de dios!, esta clase de declaraciones no se deben de hacer, pues solo ponen en evidencia que la Fiscalía General de Veracruz, no sirve para nada en el combate a la corrupción. No es posible que hoy en día se salga con el cuento que nadie sabe dónde quedaron las famosas carpetas de investigación. ¿Qué ´procede en estos casos?, algo muy sencillo, como la señora González Cobos ya le tiro el balón a la Fiscalía General de Veracruz, lo que hoy urge, es que la nueva Fiscal, es decir, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, de una respuesta inmediata sobre la “desaparición” de las 122 carpetas de investigación, no hacerlo, sería ser cómplice de todas y cada una de las raterías que cometieron los servidores públicos que trabajaron en el gobierno del estado y en los Ayuntamientos. Lo que hoy está perfectamente claro, es que la titular del ORFIS se acaba de “lavar las manos” en el sentido que ella afirma que su dependencia si presento en tiempo y forma las denuncias, pero estas fueron “extraviadas” en Fiscalía General de Veracruz, ya sea en los tiempos de Verónica Hernández Gadián o en los actuales tiempos de Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre. Si las cosas se quieren hacer en forma transparente, pues no le queda de otra a Lisbeth Aurelia más que decir la verdad sobre el destino final que tuvieron las carpetas de investigación, y lo tiene que hacer por el simple hecho que Delia González ya grito que ella si denuncio, pero en la Fiscalía General de Veracruz, le perdieron los expedientes. Las declaraciones de la dueña del ORFIS, es decir, Delia, no se deben de tomar a la liguera, ¡por supuesto que no!, la dama afirma que ella no sabe dónde quedaron las denuncias que presentó contra servidores públicos “que se fueron con la cochina al monte”. Ahora bien, como ya está visto que, entre Delia González Cobos y Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, se van a empezar a tirar la bolita sobre la “desaparición” de las 122 carpetas de investigación sobre corrupción, pues sería muy bueno que Esteban Bautista Hernández, líder del Congreso de Veracruz, mande a llamar a ambas funcionarias para que le den una amplia explicación sobre los documentos que no aparecen. Fin del comunicado, “No hay hilos, no hay alambres”. En esta vida se puede ser cochino, pero nunca trompudo. (Artículo escrito por Federico Lagunes Peña).

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