Asaltos de la delincuencia de barriada se registran en los alrededores del famoso salón “Jardín Corona”, en Minatitlán. El emblematico sitio para las fiestas istmeñas se encuentra abandonado. El lugar se ha convertido en una cueva y nido para los malvivientes

Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com

Asaltos de la delincuencia de barriada se registran en los alrededores del salón “Jardín Corona”, en Minatitlán. Durante más de medio siglo, seis décadas, de los años 70 hasta 2017, hasta el nuevo siglo y milenio, fue escenario de grandes eventos sociales, bailes amenizados por los artistas de moda, celebraciones de la etnia zapoteca, el popular “Jardín Corona” es, actualmente, una construcción abandonada que se deteriora con el paso del tiempo. Caminando por la calle Lisboa Sur, donde se encuentra ubicado, observé que contados peatones se aventuran por ese lugar, oscuro y solitario y aún peor cuando termina la última misa en la Divina Providencia. En la esquina de Lisboa Sur y Buenos Aires se comenten atracos de poca monta: aquí roban carteras, celulares y se han cometido, ocasionalmente, robos en algunas casas habitación en sus alrededores, nos comentó un fotógrafo que transitaba por ahí, El Jardín Corona fue la leyenda en los años 70, fue construido por la empresa Cervecería Modelo, S.A. fabricante de la exitosa cerveza Corona Extra, de las más vendidas del mundo, con presencia en 190 países, donde compite con las mejores. Preferida en las numerosas celebraciones istmeñas, organizadas , originalmente, en las calles, protegidas por carpas, dejaba ingresos importantes para la empresa cervecera y les construyó un gran salón de fiestas. Desde 2017, aunque se sigue fabricando en México y en otros países, la Cervecería Modelo es propiedad del gigante cervecero belga Anheuser-Bush InBev, quien en 2013 compró el 50% y años después adquirió el otro 50% así que hay que investigar cómo quedó la propiedad del Jardín Corona de Minatitlán. Con el paso del tiempo los zapotecas edificaron diversos salones de fiestas, el de Sana Cecilia resulta insuficiente tienen que colocar carpas en las calles y surgieron otros recintos para grandes celebraciones de la sociedad en general, y el Jardín Corona se fue extinguiendo hasta ser hoy un lugar abandonado y solitario, donde, las oscuras calles son propicias para el modus operandi de la delincuencia de barriada.

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