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Municipiosur.com
Por Heidi Castellanos
Nos deja dañados de por vida, a nosotros muertos en vida porque no nada más dañaron nuestra hija”, expresó José Héctor Armendáriz, padre de Silvia Jazmín, tras conocer la sentencia que pone fin a seis años de lucha legal. A seis y cuatro meses del feminicidio de Silvia Jazmín Armendáriz Alpuche, este viernes 12 de diciembre la jueza Sonia Lima Santos impuso la pena máxima de 70 años de prisión a Aldo Adan Castelán, quien fue declarado culpable del delito de feminicidio cometido en agravio de la joven, asesinada y calcinada en el municipio de Minatitlán, al sur de Veracruz. La resolución judicial marca el cierre de un proceso largo y complejo, en el que se acreditó plenamente la responsabilidad de Aldo Castelán en el crimen que conmocionó a la región y al país. De acuerdo con Isabel Morales, abogada que encabezó la parte acusadora, el asesinato de Silvia Jazmín fue “un crimen de odio”. Recordó que con esta sentencia se completa la impartición de justicia, ya que Andrea Jara, quien era mejor amiga de la víctima y copartícipe del feminicidio, fue condenada a 70 años de prisión en 2022. La audiencia se llevó a cabo en el Centro Integral de Justicia de Minatitlán, donde estuvieron presentes los padres de Silvia Jazmín, quienes expresaron sentirse aliviados y satisfechos tras años de audiencias, desgaste emocional y una búsqueda incansable de justicia. Reconocieron que en algunos momentos pensaron en desistir, pero el acompañamiento de otras familias y el respaldo de su defensa legal les dio la fortaleza necesaria para continuar. También denunciaron que, durante el proceso judicial, fueron víctimas de agresiones verbales y amenazas, presuntamente por parte del padre de Aldo Castelán, hechos que incrementaron el dolor y la presión vividos a lo largo del caso. Pese a ello, la familia afirmó que la sentencia representa un paso fundamental para honrar la memoria de Silvia Jazmín y envía un mensaje contundente contra la impunidad en los casos de feminicidio. El caso Silvia Jazmín fue asesinada el 15 de agosto de 2019 en Minatitlán. Sus restos fueron localizados calcinados en un basurero clandestino, a un costado de la autopista Cosoleacaque–Nueva Teapa. Una pedicura reciente y el hecho de que sus pies permanecieran intactos al fuego permitieron a su familia reconocerla rápidamente, lo que dio inicio a una lucha por justicia que continúa hasta hoy. Aldo “N” fue detenido meses después en el municipio de Córdoba, donde intentaba evadir a la justicia tras cambiar su apariencia, y posteriormente fue trasladado a Coatzacoalcos. En 2020, el caso dio un giro inesperado con la detención de Andrea “N”, quien en 2022 fue sentenciada a 70 años de prisión al ser encontrada culpable de participar en el feminicidio.
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