El hábito de lectura en México presenta una disminución importante

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El hábito de lectura en México vive una transformación profunda. La llegada de la inteligencia artificial, el uso constante del celular y la falta de tiempo están modificando la forma en que los mexicanos consumen información. Sin embargo, las estadísticas muestran que este cambio no siempre significa leer más ni leer mejor.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura (MOLEC 2025), elaborada por el INEGI, aunque 79.1% de la población alfabeta lee algún tipo de contenido, solo 62.5% leyó al menos un libro completo en el último año. El promedio nacional se mantiene en 3.2 libros por lector, una cifra que no ha repuntado desde hace una década.

Al mismo tiempo, la lectura en internet —blogs, redes, notas cortas y foros— se ha vuelto dominante, especialmente entre los jóvenes. Esto plantea una pregunta importante para México en 2026: ¿estamos dejando atrás la lectura profunda?

Los datos: México sí lee, pero cada vez menos libros

Las cifras de INEGI revelan una tendencia clara:

• 79.1% de los mexicanos declaró leer algo (noticias, redes, artículos, libros).
• 62.5% leyó al menos un libro en el último año.
• El promedio anual se mantiene en 3.2 libros, muy por debajo de países con sistemas educativos más sólidos.
• Entre jóvenes de 18 a 24 años, la lectura digital supera por mucho la lectura en papel.

La realidad es simple: los mexicanos no han dejado de leer —pero ahora leen otras cosas.

Blogs, hilos, posts de Facebook o TikTok y contenidos fragmentados están sustituyendo, poco a poco, a las novelas, ensayos y libros de estudio.

La irrupción de la IA: resúmenes rápidos, tareas “resueltas” y menos lectura profunda.

Con el avance de aplicaciones capaces de resumir libros, capítulos o artículos completos, cada vez más estudiantes en México recurren a la inteligencia artificial como un atajo.

No es nuevo que los alumnos busquen resúmenes: desde “El Rincón del Vago” hasta Wikipedia. Lo novedoso es la velocidad y la precisión con la que la IA puede entregar resúmenes, esquemas o explicaciones sin que el usuario lea el texto original.

Especialistas en educación en México subrayan un riesgo real:

• Menor comprensión lectora.
• Menos capacidad de análisis.
• Pérdida del hábito de concentración prolongada.
• Reducción del vocabulario y del pensamiento crítico.

Leer un resumen no es lo mismo que leer un libro. Y aunque la IA puede ayudar como herramienta complementaria, no puede sustituir la experiencia de leer, imaginar y comprender por sí mismo.

Por qué la lectura profunda importa en México: educación, trabajo y ciudadanía

Los efectos de leer menos libros no se quedan en el salón de clases.

En un país con problemas de comprensión lectora diagnosticados por PISA, donde millones de estudiantes tienen dificultades para interpretar textos complejos, la caída de la lectura puede reforzar brechas educativas y sociales.

Además:

• La lectura mejora la capacidad de argumentar.
• Permite tomar mejores decisiones informadas.
• Desarrolla pensamiento crítico ante noticias falsas.
• Favorece la empatía y la imaginación.

En un mundo saturado de información, la lectura profunda sigue siendo una ventaja competitiva.

¿Es posible leer más en 2026? Sí, pero necesitamos nuevas estrategias

Lejos de rechazar la tecnología, especialistas señalan que la clave está en integrar digital e impreso de forma inteligente:

• Usar la IA para explicar conceptos difíciles, no para sustituir la lectura.
• Aprovechar audiolibros y ebooks como puerta de entrada.
• Crear programas escolares que mezclen lectura tradicional y herramientas digitales.
• Incentivar espacios de lectura comunitarios y clubes de lectura escolares.
• Recuperar bibliotecas públicas y reforzar ferias del libro locales.

La lectura debe competir contra pantallas, contenidos rápidos y la inmediatez. Sin una estrategia, seguirá perdiendo.

En México no se ha dejado de leer, pero sí se lee distinto

Los datos muestran que los mexicanos siguen leyendo, pero en formatos fragmentados. La IA y las redes sociales están cambiando los hábitos, pero no sustituyen —ni sustituirán— la lectura profunda.

Si México quiere mejorar comprensión lectora, fortalecer su sistema educativo y construir una ciudadanía crítica en 2026, será necesario redefinir cómo se fomenta la lectura, usando la tecnología como aliada y no como sustituto.

Con información de: El Imparcial

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