Por Fluvio César Martínez
Municipiosur.com
En lo que va de la penúltima semana de noviembre 2025, en las carreteras del sureste mexicano, entre ellas, de Veracruz, ya se observan a decenas de jóvenes y adultos, corriendo, caminando o en bicicletas, cargando la antorcha o imágenes de la virgen de Guadalupe. Son los devotos a la virgen morena que buscan cumplir una promesa por un favor cumplido o una manda. Como cada año, los peregrinos -como se les conoce- salen de sus hogares, en los estados del sur de México, para visitar la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México y entregar su promesa a la virgen del Tepeyac, cuya celebración es el 12 de diciembre. La gran mayoría de peregrinos salen en grupos a bordo de camionetas hacia la capital del país mexicano y tras ingresar a la Basílica, regresan hacia sus estados de origen, ya sea a pie o en bicicletas atravesando cientos de kilómetros, para estar en sus capillas o catedrales la noche del 11 de diciembre, concluyendo su peregrinar. Sobre la carretera federal, entre los municipios de Minatitlán y Cosoleacaque, al sur de Veracruz, los traileros suena sus trompetas para advertir que pasaran cerca de un par de jóvenes ciclistas, para que se hagan más a la orilla. Ambos cargan en la espalda una enorme escultura de yeso de la virgen de Guadalupe. Se trata de Ángel Jesús y su hermano Diego Balan Chang, dos jóvenes hermanos con menos de 22 años cada uno, originarios de Valladolid, en Yucatán. “Tiene un mes y 23 días que salimos de nuestra casa, después de la Basílica, pasamos a ver el Cristo Roto, pasamos San Juan de los lagos y Puebla; Hay peligro, pero gracias a Dios, como venimos con Fe, no nos ha pasado nada”, dice Ángel de 21 años. Se han denominado “Ángeles de María”, y llevan cuatro años realizando su peregrinación a bordo de bicicletas. “Lo hacemos porque Guadalupe hace milagros, gracias a Dios, con mi familia, estamos bien, lo hacemos todo con fe y con salud; con mi familia estamos bien”, señala Ángel. Desde los 15 años, Diego decidió sumarse a esta promesa del peregrinaje, dice que lo hace por todos los favores que la virgen de Guadalupe ha hecho con él y su familia. Además de esfuerzo, cada peregrino ha gastado más de 10 mil pesos en este viacrucis. Han pagado refacciones, comida y su enorme imagen de la virgen que cargan en la espalda. En entrevista con La Silla Rota, bajaron con cuidado la imagen para no dañarla, pues cada una cuesta cera de 2 mil pesos, aseguran. En su recorrido de más de mil kilómetros, han encontrado accidentes, carreteras angostas y hasta conductores que los ofenden por transitar en las orillas de los tramos federales, donde las unidades circulan a más 140 kilómetros por hora. Hasta el momento, no han sufrido algún tipo de accidente, solo ponchadura de llantas y complicaciones con las cadenas de las bicicletas que por momentos se enredan, «pero nada grave», dice Diego. “A veces los traileros aceleran más cuando nos ven y nos gritan groserías, pero no les hacemos caso y por suerte no nos ha pasado nada”, dice Diego. En su recorrido, los jóvenes han encontrado a grupos voluntarios que les invitan de comer o los dejan descansar en los templos católicos, como a miles de peregrinos que, año con año, cumplen sus mandas. El peregrinaje apenas comienza y se esperan que cientos de peregrinos crucen las carreteras del país en los próximos días hasta diciembre, por ello, Ángel y Diego piden a los conductores respeten a sus hermanos. “Sí que los respeten para llegar bien a nuestro destino”, finalizan y siguen con su recorrido.
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