Por Julio Escobar
Municipiosur.com
Padres de familia realizan llamadas de desesperación al centro de rehabilitación en adicciones “La Promesa” para recuperar a sus hijos y alejarlos de las drogas. Alejandro Vázquez Guerrero, secretario del centro de rehabilitación, informó que diariamente reciben entre cinco y quince llamadas de padres de familia que buscan asesoría para atender esta situación. El directivo explicó que el problema más frecuente es con adolescentes, aunque este espacio solo atiende a mayores de edad. “A diario recibimos llamadas, la mayoría es para compañeros menores de edad, desafortunadamente nuestra población aquí no lo atendemos, solo atendemos a mayores de edad, si es un tema delicado, principalmente porque no atendemos aquí a menores y los canalizamos a centros de nuestra asociación, que están en Puebla, o en la ciudad de León”, expresó. El secretario detalló que esta situación se repite de manera constante a lo largo de la semana. “No hay como tal un centro para menores, todos los días, le hablo de lunes a domingo, recibimos al menos, mínimo cinco llamadas, máximo hasta 15, donde nos pueden ayudar padres y madres desesperados, en esta cuestión de querer ayudar a su hijo o su hija, no solo menores, sino también personas adultas que tienen problemas con algún tipo de sustancia”, agregó. Las llamadas, aseguró, reflejan la preocupación de las familias y la falta de opciones locales para atender a adolescentes con problemas de adicciones, ya que hoy en día los menores de 12 a 16 años de edad, se han hecho actos al cristal. “Son llamadas de desesperación, nuestra labor es poder orientarlos, canalizarlos a oficinas de gobierno que puedan orientarlos, que están abiertas a la comunidad, que puedan recibir a las personas”, indicó Vázquez Guerrero. Actualmente el centro “La Promesa” alberga a 30 jóvenes que se encuentran en proceso de rehabilitación, todos mayores de edad, quienes siguen un programa específico con acompañamiento profesional y terapéutico. El secretario explicó que el tratamiento dura tres meses y busca generar un cambio en la vida de los internos, ayudándolos a alejarse del consumo de sustancias y reintegrarse a la sociedad.
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