DE POLÍTICAS
Por Federico Lagunes Peña
Un fin de semana bastante trágico fue el que se registró en la zona del Malecón Costero de Coatzacoalcos, donde tres jóvenes perdieron la vida en 72 horas. Los habitantes del puerto quedaron consternados e impactados con el fallecimiento de los jóvenes Luis Gabriel Andrade de la Cruz, Jonathan Giovanni y Axel, este último de apenas 16 años de edad. Dos de los muertos se transportaban en motocicletas y uno viajaba en un automóvil el cual quedó completamente destrozado luego de impactarse contra un poste. Para muchos, las tres tragedias van a quedar como una normal “notas rojas”, pero siendo sinceros, las cosas no se deben de ver así. Lo anterior, es decir, las tres muertes de los chamacos, tendrá que hacer reflexionar a las autoridades, en especial a la Delegación de Tránsito, bajo el mando de Alán Manuel Ibarra, en el sentido que lo que hoy urge es que se monte un operativo permanente en toda la ciudad de Coatzacoalcos para hacer cumplir los reglamentos de tránsito y vialidad, y uno de estos reglamentos indica que los conductores de motocicletas deben de utilizar sus cascos certificados, chamarras de cuero, botas y pantalones resistentes en caso de una caída. Luis Gabriel Andrade y Jonathan Giovanni, no hubieran muerto si se hubieran puesto sus cascos, pero no lo hicieron, es más, ni cascos llevaban cuando conducían sus famosos “Caballos de Acero. Hoy, por no llevar sus cascos puestos en su cabeza, están muertos. Tres muertitos, en tres accidentes en el Malecón Costero, debe de encender los “focos rojos”, ahí en la Delegación de Tránsito, Delegación de Transporte Público, Policía Estatal y Policía Municipal. Estas cuatro dependencias, deben de vigilar a los conductores de automóviles y motocicletas para que cumplan con la ley. Hoy más que nunca se hace necesario un operativo en el Malecón Costero, si no se puede todos los días, cuando menos los fines de semana cuando los jóvenes se van a “chupar” al Malecón Costero. Las autoridades estatales y municipales, si detectan que un motociclista no cumple con los reglamentos, hay que aplicarla la ley, y esta aplicación de la justicia, es asegurarle su motocicleta, pues con esta acción se puede evitar una futura tragedia. En el caso de los conductores de automóviles, hay que aplicarles el alcoholímetro, y el que ande con aliento alcohólico, hay que recogerle la unidad y de paso llevarlos ante un Ministerio Público, tal y como antes se aplicaba en Coatzacoalcos, donde muchos padres de familia se tenían que presentar en el ex penal de “Palma Sola” a recoger a sus hijos, luego de pagar la correspondiente multa administrativa. ¡Señores!, que las muertes de los tres valiosos jóvenes porteños en accidentes en el Malecón Costero, que no queden en las “notas rojas”, ¡claro que no!, que sus fallecimientos sirvan para que las autoridades pongan orden en el Malecón Costero, donde luego de las borracheras, vienen los fatales accidentes. Fin del comunicado. “No hay hilos, no hay alambres”. (Artículo escrito por Federico Lagunes Peña).
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