Huellas fósiles conocidas como «icnitas» revelan comportamientos de especies extintas

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En el mundo de la paleontología, los fósiles más conocidos suelen ser huesos o conchas. Sin embargo, existe un tipo de fósil menos conocido pero igual de revelador: las icnitas. Estas huellas fósiles, grabadas en sedimentos que se endurecieron con el paso del tiempo, nos permiten asomarnos al comportamiento, la locomoción y hasta al entorno de criaturas que vivieron hace millones de años.

Las icnitas son huellas fósiles dejadas por organismos vivos —principalmente animales— sobre un sustrato blando, como barro o arena, que posteriormente se endureció y quedó conservado en forma de roca. El término proviene del griego íkhnos, que significa «huella» o «rastro».

A diferencia de los fósiles corporales (como huesos, dientes o caparazones), las icnitas son fósiles traza. Esto quiere decir que no representan partes del cuerpo del organismo, sino su actividad o comportamiento.

¿Cómo se forman las icnitas?

Para que una icnita se forme y se conserve durante millones de años, deben cumplirse ciertas condiciones:

-El animal deja una huella en un sedimento blando, como barro húmedo.

-La huella no es borrada por el viento, la lluvia u otros animales.

-Una nueva capa de sedimentos cubre la huella, protegiéndola.

-Con el paso del tiempo, los sedimentos se compactan y se litifican (se convierten en roca), conservando la forma de la huella original.

¿Qué información aportan las icnitas?

Las icnitas son auténticos «mensajes del pasado». A través de su estudio, los paleontólogos pueden deducir:

-El tipo de animal que las dejó: por la forma y tamaño.
-El comportamiento: si caminaba solo, en grupo, si corría, si se detuvo o si perseguía a una presa.

-El entorno en que vivía: la textura del sedimento ayuda a reconstruir antiguos paisajes, como desiertos, playas o pantanos.

En el caso de los dinosaurios, las icnitas han permitido identificar especies que no se conocen por restos óseos, y reconstruir escenas de caza o migraciones.

Tipos de icnitas

Existen distintos tipos de huellas fósiles, según la actividad registrada:

-Pistas de locomoción: las más comunes, como huellas de patas o pisadas.

-Rastros de arrastre: marcas dejadas por colas, vientres o cuerpos en desplazamiento.

-Icnitas de reposo: impresiones del cuerpo cuando el animal se recostaba.

-Icnitas de alimentación: como madrigueras o marcas de rascado.

Yacimientos importantes de icnitas

En todo el mundo se han encontrado yacimientos de icnitas que ofrecen una ventana única al pasado. Algunos de los más relevantes son:

-La Rioja (España): uno de los conjuntos de icnitas de dinosaurio más importantes de Europa.

-Parque Nacional de Dinosaurios (Canadá): con múltiples rastros de dinosaurios del Cretácico.

-Valle de los Dinosaurios (Brasil): con icnitas que datan de hace 120 millones de años.

-Glen Rose (Texas, EE. UU.): donde pueden verse huellas humanas y de dinosaurios, aunque las primeras son objeto de controversia científica.

¿Por qué son tan valiosas las icnitas?

Las icnitas complementan el registro fósil tradicional y amplían nuestra comprensión del comportamiento animal en épocas prehistóricas. En muchos casos, son la única evidencia disponible de ciertas especies o interacciones ecológicas. Además, gracias a técnicas modernas como la fotogrametría y los escaneos 3D, es posible estudiar estas huellas con una precisión sin precedentes sin dañar los originales.

Con información de: Noticias de la Ciencia

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