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Nadie puede ser tan ingenuo para pensar que el futbol no se les da a los estadunidenses. Al menos es este momento, su liga crece en muchos sentidos. Ayer, en el Juego de Estrellas contra la Liga Mx volvieron a dejar a los tricolores con la mirada puesta al sol, al derrotarlos 3-1 en Austin, Texas. De cuatro partidos de este perfil, tres los ganó el balompié de aquel país. Hoy, además, tienen en el club Inter Miami un Boca Ratón, ese santuario de jubilados de lujo, de los veteranos del Barcelona.
El efecto Messi en el futbol es-tadunidense es poderoso. En un país donde aún le dicen soccer al deporte más popular del planeta, empieza a echar raíces entre los espectáculos atléticos de su cultura. Pero desde la llegada del astro argentino a la MLS, su influjo global los ha convencido de que también deben disfrutar de esta fiesta. Y, desde luego, capitalizarla.
Por eso en el Juego de Estrellas de la MLS que se celebró en Austin, la afición respondió de forma masiva en el estadio Q2, casa del equipo local de esa liga, con 20 mil 738 asistentes. Es notorio que la larga historia de migración latina en ese país ha permitido el crecimiento de este deporte, tanto en las canchas como en sus tribunas.
La Liga Mx llegó como equipo invitado, la cuarta ocasión en la historia de este tipo de partidos, por la rivalidad futbolera que crece entre ambos países, pero sobre todo porque los seguidores tricolores, de los dos lados de la frontera, aseguran el éxito de estos duelos.
Con información de: La Jornada
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