Pese a la fiesta naranja y el estruendo del cumbión, el cierre de campaña de Christopher Santos, alias «El Gallo», no logró disimular una realidad incómoda: el gallo no canta, ni levanta

Agencias

Municipiosur.com

Pese a la fiesta naranja y el estruendo del cumbión, el cierre de campaña de Christopher Santos, alias «El Gallo», no logró disimular una realidad incómoda: el gallo no canta, ni levanta.
El evento realizado el domingo 25 de mayo en el Hemiciclo a los Niños Héroes de Coatzacoalcos reunió a unas mil 500 personas, una cifra que, sobre el papel, podría parecer significativa. Sin embargo, la verdadera historia está en los autobuses que llegaron desde otros municipios para llenar el lugar.
Minatitlán, Jáltipan, Nanchital, Agua Dulce, Las Choapas, Moloacán, Jesús Carranza, Zaragoza, Ixhuatlán del Sureste, Oteapan, Oluta, Hidalgotitlán y Uxpanapa se congregaron para simular una fuerza que en realidad, a nivel local, sigue sin consolidarse. Las plumas del Gallo no terminan de brillar en las encuestas.
El entusiasmo con el que su equipo organiza eventos, bailes y espectáculos musicales contrasta con la frialdad de los números: su posicionamiento electoral no despega, incluso con el respaldo del dirigente nacional Jorge Álvarez Máynez, quien también acudió al evento para dar el espaldarazo a los candidatos del sur de Veracruz.
La campaña del abanderado naranja ha sido particularmente estridente, apostando por ataques directos y campañas sucias contra Morena, en un intento desesperado por posicionarse como la «alternativa joven».
Lo ocurrido en el Hemiciclo fue más una puesta en escena regional que una verdadera demostración de respaldo popular en Coatzacoalcos. El mensaje entre líneas es claro: si hay que importar público, es porque no se ha convencido al local.

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