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La que se veía que podría ser una final eléctrica y con mucho espectáculo, no fue así, al menos no en el juego de ida, que fue más un ejercicio de querer y no poder por parte de América y un performance perfecto de Toluca en el plano defensivo. Un 0-0 que en el papel parece beneficiar a los Diablos, pero con el riesgo de que en su casa deberán cambiar de postura, porque lo de la ida fue muy rácano.
La sorpresa llegó minutos antes de que iniciara el juego, cuando Toluca sorprendió con la baja de Paulinho, el delantero portugués y campeón de goleo no apareció en el once ni en la banca por problemas musculares. Una ausencia muy sensible para los Diablos que no podían contar con su hombre más peligroso.
En América, se mantuvo la ausencia de Brian, pero ahí no cambió mucho el equipo de Jardine, porque el brasileño echó mano del mismo cuadro con el que enfrentó en el juego de vuelta a Cruz Azul.
La final de ida quedó a deber, porque se esperaba más, al América le faltó precisión y a Toluca ganas de querer jugar a algo más. En el juego del domingo, los de Coapa lo tienen claro, deben tener la misma voluntad y encontrar una chispa de eficacia para alcanzar el tetracampeonato. Los Diablos tendrán que ser valientes y no precavidos, es claro que vinieron a no perder y les salió, pero en la vuelta ese plan ya no le sirve de nada.
Con información de: Milenio
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