Por Florencia Basulto Nelsón
Municipiosur.com
La tienda Almacenes Fiesta, que se ubicó en la calle Iturbide y desde hace tiempo inició su despedida, terminó de cerrar sus puertas, su propietario se la llevó a Cancún, donde tiene una próspera negociación, el comercio de chinos, que era su vecino, ahora se extiende hasta donde estaban esos almacenes. Al arribo de asiáticos en el centro, convertido en un Chinatown y a las escasas ventas, culpan algunos comerciantes serios y centrados, al margen de la política, el cierre de sus negocios: niegan que fue por “cobro de piso” o extorsiones del crimen organizado. Pero no falta quienes para no ser señalados por sus amigos y vecinos como indolentes o morosos, cuyos adeudos se volvieron impagables, sea porque la ganancia no la invirtieron o sus ventas bajaron, se hacen pasar como víctimas y culpan de haber cerrados sus negocios a los “cárteles” que, según ellos los obligan a pagar “derecho de piso”. Este es el caso de una tortillería en la colonia El Palmar que hace unos días cerró sus puertas y se justificó culpando a la imparable “ola de violencia” en la ciudad que ya se volvió campaña política. El tugurio denominado Jalisquito aceptó haber pagado sobornos con anterioridad a los aprendices de Alcapone y del Padrino, a los que mató, pero nunca comunicó los hechos a las autoridades. En el caso de este antro y en el asalto al banco, los delincuentes no eran de alto perfil, sino imitadores y delincuentes menores, novatos, que en “bolita” o en solitario se dedican a la extorsión, el asalto o robo y andaban de mala suerte. Ni los del antro Jalisquito, cuyo nombre dice mucho, ni los que asaltaron Banamex pertenecen a mafias temibles y el “derecho de piso” que invocan, legalmente, es una modalidad de extorsión en la que un “GRUPO CRIMINAL” exige dinero a cambio de dar protección al negocio y al dueño. Por otra parte, según el Código Penal la extorsión es un delito de alto impacto que cualquier persona puede cometer con violencia o intimidación obligando a hacer o tolerar algo, para obtener lucro o causar perjuicio patrimonial. Así que son inexistentes los “cobros por derecho de piso”, que propalan. Muchas gracias.
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