Vecino de la colonia Teresa Morales, denunció que el ruido constante de las bocinas en reuniones de sus vecinos está afectando seriamente su bienestar y el de su madre. El quejoso pide el apoyo de las autoridades

Por Elizabeth Aviña

Municipiosur.com

Un residente de la colonia Teresa Morales, en Coatzacoalcos, denunció que el ruido constante de las bocinas en reuniones de sus vecinos está afectando seriamente su bienestar y el de su madre, quien se encuentra en una situación de salud delicada tras haber sufrido un infarto. Según relató, las fiestas y reuniones, en las que el volumen de la música es excesivo, ocurren con frecuencia, lo que interrumpe el descanso de ambos. El afectado explicó que ha recurrido en múltiples ocasiones a diversas instancias, incluyendo al ayuntamiento, autoridades ambientales, la fiscalía, derechos humanos y la policía municipal y estatal, sin embargo, afirmó que las respuestas han sido desalentadoras. Le indicaron que, de acuerdo con el reglamento estatal de medio ambiente, no existen disposiciones para regular el ruido en propiedades privadas, lo que limita las acciones que se pueden tomar en estos casos. El hombre subrayó que la situación se vuelve aún más angustiante debido a la condición de salud de su madre, quien fue operada recientemente. A pesar de los intentos de hablar directamente con los vecinos y las intervenciones de la policía, los responsables del ruido no han mostrado interés en bajar el volumen, ni siquiera tras la presencia de las autoridades. Este fin de semana, el problema se intensificó cuando otro vecino, al otro lado de su casa, organizó una fiesta con un volumen de sonido igualmente elevado, impidiendo que pudieran descansar nuevamente. «Son 1:45 de la mañana y el vecino acaba de llegar a hacer ruido. El vecino del otro lado también tuvo una fiesta y todo el día estuvo haciendo ruido. Estoy en medio de los dos y no sé si esto es una competencia de bocinas», expresó visiblemente frustrado. Los vecinos responsables de las reuniones ruidosas residen en la calle La Venta, entre Tula y Monte Albán. Mientras tanto, el residente afectado sigue en busca de soluciones, pero se siente impotente ante la falta de regulación en estos casos.

Be the first to comment

Deja un comentario