Agencia
Municipiosur.com
Arqueólogos, historiadores del arte y restauradores, con datos confirmados desde la química junto con la información arrojada por sus propias disciplinas, pueden inferir si una pieza arqueológica es de uso ceremonial o doméstica, qué tipo de alimentación tenían las culturas, con quiénes tenían intercambios comerciales, y qué técnicas y métodos desarrollaron para la elaboración de sus implementos.
Lo anterior lo indicó en entrevista con La Jornada Mayra León Santiago, técnico académico en el Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (Lancic) en México.
Explicó que por medio de diferentes técnicas analíticas se pueden identificar y caracterizar los materiales usados por culturas anteriores en la elaboración de utensilios, herramientas, y otros vestigios, lo que a su vez, contribuye a revelar detalles particulares de los pueblos antiguos.
La química desempeña un papel fundamental en el estudio, comprensión y preservación de nuestro pasado arqueológico, expresó.
León Santiago forma parte de un grupo de científicos e investigadores, que desde hace 10 años se dieron a la tarea de constituir el Lancic, un espacio con la finalidad de investigar de manera integral los vestigios dejados por civilizaciones prehispánicas.
La unidad está conformada por tres institutos de la UNAM: el de Física, el de Estéticas y el de Química, así como por el Centro de Investigación en Corrosión de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), y el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ). Desde este sitio tratamos de estudiar lo antiguo para comprenderlo, preservarlo y generar conocimiento, explicó la especialista.
En la actualidad, mediante un convenio de colaboración entre Lancic y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tienen en sus manos el análisis de diversas piezas del Templo Mayor, de la zona purépecha en Occidente de México, y vasijas de la zona de La Joya, en Veracruz.
Con información de: La Jornada
Be the first to comment