Migrantes de Colombia que llegan a Coatzacoalcos afirman que es más tranquilo cruzar las selvas sudamericanas que caminar por las carreteras de México. Hay más peligro

Por Heidi Castellanos

Municipiosur.com
“Pensamos que lo más difícil era la selva y todo, pero ahorita acá en México nos damos cuenta que este país es un poco más difícil”, dice Itza, migrante colombiana. La joven de 21 llegó a Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz y cuenta que ha cruzado cerca de seis países y que pensó que lo más complicado sería pasar por la selva del Darién, sin embargo al llegar a territorio Mexicano, asegura que se encontró con lo más difícil. Cuenta que por un lado tienen que huir de los agentes de migración que no los dejan tomar vehículos y tampoco caminar por las calles, pero escapando de ellos está el otro peligro, la delincuencia que conlleva los asaltos, secuestros y violaciones. “Es un poco difícil y más que uno ha tenido que atravesar demasiadas cosas y como vengo desde Colombia toca atravesar como seis países para llegar acá”, expuso. Ella salió con su pareja y unos amigos de Colombia buscando una mejor calidad de vida, y también para ofrecerle apoyo a su mamá y hermano, nunca había tomado el tren, pero llegó a Coatzacoalcos con esa intención, porque de otra manera segura que no puede avanzar. En los bajos del puente de la avenida Uno se encontró con Rachel, de Venezuela y se hicieron amigas, ella de 20 años viaja sola, y aunque tenían miedo subir al tren, están decididas hacerlo. “Yo salí sola de Venezuela y si fue fuerte porque uno pasa casi siete países para llegar aquí y es difícil la migración aquí en México porque te devuelven y no te dejan salir, llegue a Ciudad de México y me regresaron a Villahermosa”, cuenta. LA SELVA La selva del Darién también conocido como el Tapón del Darién marca la frontera entre Colombia y Panamá y de acuerdo a expertos se ha convertido en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Está ubicada en una de las regiones más húmedas del planeta y no tiene la infraestructura necesaria para el paso masivo de personas. Esto causa accidentes como resbalones por caminos muy empinados, caídas por abismos y ahogamientos en ríos que aumentan su caudal de manera sorpresiva. Sin embargo los migrantes consideran que es más difícil cruzar México que esa selva. NAVIDAD FUERA DE CASA Aunque el flujo migratorio disminuyó considerablemente en diciembre de acuerdo con la casa del migrante de la Diócesis de Coatzacoalcos, varios migrantes como Rachel e Itza pasaron navidad lejos de su familia, decidieron sacrificar estas fechas importantes para buscar el sueño americano. Abandonaron Venezuela y Colombia respectivamente porque aseguran que la situación económica era insostenible. “Es fuerte porque se supone que tenemos una meta llegar a Estados Unidos sí, pero pasar esto solos y tener que pasar navidad si nuestra familia es muy fuerte la verdad”, cuenta Rachel. En este caminar siempre tienen presente a su familia, pues es el motor que las impulsa a seguir este difícil caminar. “Los extraño mucho, los amo y pues que esto lo estoy haciendo por ellos para brindarles un apoyo ya que allá no se podía y con fe que lo voy a lograr ellos, son mi fuerza mi motivación a seguir”, expresa Izta. “A mi familia les digo que los amo mucho, y que les mando un abrazo a la distancia y que por ellos voy a seguir”, dijo Rachel. Ellas extrañaron la convivencia familiar; la cena y sobre todo los abrazos, pero aseguran que todo es un sacrificio para tener una mejor calidad de vida, pasaron navidad caminando en lugares desconocidos y seguramente así lo harán en fin de año para lograr su objetivo.

Be the first to comment

Deja un comentario