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Un reciente estudio, liderado por la Universidad Johns Hopkins y publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), revela que los simios, específicamente chimpancés y bonobos, poseen una memoria social excepcionalmente duradera, comparada con cualquier otro ser no humano registrado hasta la fecha.
Los simios, incluso después de décadas sin verse, reconocen fotografías de compañeros de grupo y muestran un entusiasmo notorio hacia las imágenes de sus amigos. Según Christopher Krupenye, de la Universidad Johns Hopkins, «este pequeño, pero significativo patrón de mayor atención hacia las personas con quienes tenían relaciones más positivas sugiere que están realizando un seguimiento de aspectos de la calidad de estas relaciones sociales».
La investigación, llevada a cabo en el Zoológico de Edimburgo (Reino Unido), el Zoológico de Planckendael (Bélgica) y el Santuario de Kumamoto (Japón), recopiló fotografías de simios que habían abandonado los zoológicos o habían fallecido. Estas imágenes incluían individuos que los simios participantes no habían visto durante nueve meses hasta sorprendentes 26 años.
Utilizando un método novedoso, los investigadores ofrecieron zumo a los simios mientras les mostraban fotografías de compañeros de grupo y extraños. Mediante un dispositivo de seguimiento ocular no invasivo, se registró la atención y el tiempo de observación de los simios. Los resultados fueron asombrosos: los simios miraron durante mucho más tiempo a sus antiguos compañeros, independientemente del tiempo que hubieran estado separados. Este comportamiento fue aún más pronunciado hacia aquellos con quienes habían tenido interacciones más positivas.
En un caso extremo, la bonobo Louise, separada de su hermana y sobrino durante más de 26 años, mostró un sesgo notable hacia sus fotos durante el experimento, demostrando que la memoria social de los simios podría superar las dos décadas.
Los hallazgos sugieren que la memoria social de los grandes simios podría persistir más allá de 26 años, una parte sustancial de su vida media de 40 a 60 años, y se asemeja a la memoria social humana, que comienza a disminuir después de 15 años, pero puede durar hasta 48 años después de la separación.
Este descubrimiento, según los investigadores, apunta a una herencia evolutiva compartida entre humanos y simios, sugiriendo que esta memoria social probablemente estuvo presente en un ancestro evolutivo común hace millones de años. Además, plantea la posibilidad de que estos recuerdos hayan sentado las bases para la evolución de la cultura humana y formas de interacción exclusivamente humanas, como el comercio intergrupal.
Con información de: El Imparcial
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