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Pumas convirtió su presente en un asunto muy del gusto de estos tiempos veloces, a veces ahogado en la polvareda que ha levantado su irregularidad en la Liga, pero preparado siempre para el conflicto. En la visita del Guadalajara al estadio Olímpico Universitario, el equipo universitario cambió de pronto la tempestad de sucesos institucionales y movimientos deportivos, en una nueva corriente de energía para apuntar más alto, como en su momento lo hicieron las generaciones anteriores que alcanzaron el éxito.
Muchos de sus jugadores abandonaron la categoría de grandes promesas y se erigieron en piezas fundamentales en la victoria 1-0 frente al Rebaño, un rival para el que cada fin de semana es un Everest por conquistar. Los felinos buscaban un desenlace feliz en su tortuosa relación con los aficionados. El requisito era por fin saltar de la teoría a la cancha, aplicar todo aquello que el argentino Antonio Mohamed transmite en el vestidor.
Con información de: La Jornada
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