Tremendo viacrucis es el que vive la familia porteña Benítez. Hace diez años en la zona de Córdoba secuestraron esposo y hermanos. Hoy, Epifanio desapareció en la Zona Rural

Por Fluvio César Martínez

Municipiosur.com

El 11 de julio de 2013 comenzó el calvario de Angélica, cuando su esposo Abel Prieto Ponce y su hermano Gabino Benítez Hernández, fueron secuestrados en el municipio de Córdoba, Veracruz. Diez años después, la desgracia regresó. Esta vez su hermano Epifanio desapareció en el sur del estado, en Coatzacoalcos, y sospechan que fue en un contexto de violencia. Gabino y Abel son operadores de tractocamiones y semanas antes de su secuestro -hace ya diez años- acudieron a la región de las Altas Montañas de Veracruz en busca de empleo. Ambos llegaron al municipio de Córdoba, pero después fueron privados de su libertad. Los responsables nunca se comunicaron con la familia y, a pesar de la denuncia, no se sabe nada de ellos. “En el caso de ellos sí fue un secuestro, lo cual está confirmado y la denuncia se puso a nivel federal; esa búsqueda ya tiene diez años y hasta el día de hoy sigo buscando a mi familia. No sé nada de ellos”, lamenta la mujer de anteojos; robusta y de tez morena. Aun temerosa y cansada de no encontrar respuesta en las autoridades, Angélica -presentada con un nombre ficticio por seguridad- decidió integrarse al colectivo de búsqueda “Unidos por amor a ti” con sede en el municipio de Coatzacoalcos, de donde su familia es originaria. Desde la desaparición de Abel y Gabino, Angélica ha rastreado terrenos, ha hecho excavaciones, revisado predios baldíos y pozos artesiano; todo lo que está en sus manos lo ha hecho para encontrar a sus familiares. Epifanio desapareció tras acudir a la zona rural de Coatzacoalcos. La tarde del 27 de agosto de 2023, Epifanio Benítez Hernández, de profesión médico veterinario, recibió una llamada de una persona desconocida que le ofrecía comprar ganado de su rancho, por lo que se pusieron de acuerdo para ver a los animales en el ejido 5 de Mayo, en la propiedad de Epifanio. El segundo hermano de Angélica acudió a su parcela y después de revisar sus animales desapareció; del presunto comprador nada se sabe. Solo encontraron algunas pertenencias de Epifanio y su automóvil cerca del rancho. “Nosotros perdimos toda comunicación con él después del mediodía que fue al rancho; ya después el día domingo en la noche, ya casi a la una de la madrugada, con mis familiares nos dirigimos al lugar, pero no encontramos nada más que su unidad. Ahí no se han parado las autoridades”, relata uno de sus hijos de forma anónima. Un poco temerosos y asechados por la delincuencia, los recuerdos regresan para la familia Benítez Hernández, quienes se niegan a mostrar sus rostros y prefieren omitir detalles de la desaparición de Epifanio. Temen que si está secuestrado, sus captores puedan hacerle daño. Por Epifanio, al igual que por los dos primeros desaparecidos, ya existen denuncias y fichas de búsqueda, pero su paradero es incierto, lo que en ocasiones provoca desánimo en Angélica y sus hijos. La familia Benítez: ejemplo de que las desapariciones aumentan en Veracruz: colectivo. El Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), ubica al estado de Veracruz entre los primeros diez estados con más casos de desaparición a nivel nacional, con dos mil 426 personas desaparecidas y no localizadas hasta junio de 2023. La crisis de desapariciones, según la ONC, en el país ha persistido del primero de diciembre de 2018 al 30 de junio de 2023, con 43 mil 119 personas desaparecidas registradas, de las cuales más del 74 por ciento son hombres y el 24 por ciento mujeres. Los dos hermanos y el esposo de Angélica se encuentran dentro de esas estadísticas, y para Oscar Ramírez Trejo, representantes del colectivo de búsqueda “Unidos Por Amor a Ti”, la familia Benítez es un ejemplo de que las desapariciones aumentan en lugar de disminuir en Veracruz. “Esta familia ha sido revictimizada, ha sufrido un dolor similar en dos ocasiones y no tienen respuesta, por ello, con toda la familia hemos activado todo el protocolo de búsqueda, posteriormente la denuncia ante fiscalía, sabemos que las primeras horas son importantes para nosotros para poder encontrarlos con vida. Esta triste familia ha sido revictimizada por el mismo delito dos veces”, señala Oscar. Esperan que en el caso de Epifanio no pasen diez largos años de búsqueda, como ha ocurrido con Abel y Gabino. “Quiero a mi hermano, que las autoridades hagan su trabajo y que sea con inmediatez para que pronto pueda encontrar a mis familiares”, finaliza Angélica.

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