Agencias
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Pese que el Gobierno Federal de la mal llamada Cuarta Transformación insisten en qué en materia de salud pública vamos bien y mejor que antes, lo cierto es que México en este rubro y muchos más sigue siendo un país del Tercer Mundo ni siquiera en vías de desarrollo, dónde la pobreza y pobreza extrema y decadencia de los principales servicios para la población va en aumento. Tal es el caso de la clínica 32 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dónde desde hace mucho tiempo y no de ahora los trabajadores que sus patrones pagan las cuotas del IMSS para que les otorguen el servicio médico y medicinas a ellos y sus familias, sufren por la falta de medicamentos, médicos generales, médicos especialistas y demás para ser atendidos de sus males y salvarles la vida. Cómo dice el Presidente de la República los males de los servicios de Salud Pública, vienen mal desde hace años, pero en este sexenio que desapareció el Seguro Popular, que limito el abasto de medicamentos para los diversos tipos de cáncer y otras enfermedades, el fracaso del famoso INSABI y regresar el control de los servicios médicos al Gobierno Federal, ha hecho que los servicios médicos empeoraron y la situación de la clínica 32 del IMSS es desesperante. Familiares a bordo de las banquetas o de plano en la calle esperan día y noche, bajo los intensos rayos del sol o bajo la lluvia, durmiendo en las banquetas o una improvisada cama esperan recibir información sobre la situación de salud de sus pacientes. En días pasados el señor Domingo X ingreso a la sala de urgencias con una sospecha de inicio o en proceso de un infarto, aún consiente y caminando por su propio pie y con el apoyo de su esposa, ingreso a las sala de emergencia donde lo auxiliaron con una silla de ruedas, dónde lo tuvieron por una espacio de 4 horas sentado luego de ingresar al filo de las 13:15 horas. Fue hasta que un camillero al ver qué el señor Domingo X de 78 años de edad, comenzó a vomitar y con un fuerte dolor de pecho y problemas para respirar que lo recostó en una camilla, fue en esos momentos que personal médico procedió atenderlo. Lamentablemente don Domingo sufrió un infarto fulminante que lo dejo en coma, su cuerpo quedó rígido, ya no pudo emitir dialogo con su esposa y demás familiares. Pasaron 8 días en qué el paciente estuvo en coma, lo peor estuvo más adelante, ya que los médicos y enfermeras que atendían al paciente, le comunicaron a los familiares que no contaban con los medicamentos en existencia para suministrar los al enfermo, la orden fue contundente “o los compran o su familiar se muere” los medicamentos fueron comprados (5 cajas en total, con un costo de poco más de 4 mil pesos) al final el paciente murió, sin ser visto por un especialista, sin realizarle una estudio de radiografía para conocer el daño que le causó el infarto que al final por falta de atención médica y medicamentos le causó la muerte. Hasta ahora y luego de la muerte de su familiar, su esposa e hijos andan dando las vueltas en la clínica 32 del IMSS para ver para cuándo les reembolsan los gastos realizados en medicamentos. (Con información de Notimina).
Puras mentiras