Por Florencia Basulto Nelsón
Municipiosur.com
Por la tarde, en pleno corazón de esta ciudad, junto a donde estuvo ubicado hace más de medio siglo el restaurante El Popo, donde ofrecían unos tamales de masa colada tan ricos que hasta la fecha no he encontrado otros igual, se instalan en un mínimo espacio de cuando mucho metro y medio, lineal: Laurita y José Maciel, para vender tamales acompañados del néctar de los dioses, el popo, una bebida de cacao que se identifica por su abundante espuma. Vienen desde San Pedro Mártir. En una mini mesa colocan los tamales y en una silla un enorme termo que contiene el popo con abundante hielo. Los tamales a veces son de masa colada; en otras ocasiones chanchamitos, igual de pollo y cerdo; o tamales de frijol y de dulce. La especialidad, los tamales de mole con carne y hasta con arroz quedan para ciertas ocasiones, por el tiempo que hay que invertir para preparar el mole. José Maciel y Laurita son personas sencillas, amables y honradas, su preocupación es vender para obtener ingresos para el sustento familiar, una de sus hijas estudia en la Universidad. Hace algún tiempo Maciel se enfermó de los riñones y deben dializarlo periódicamente hasta que consigan un donador, pero aunque la enfermedad ha minado su salud, sigue conservando su buen humor, es educado y un buen conversador, está informado y platica de diversos temas. Desde hace dos semanas sus clientes asiduos, sus compañeros comerciantes, amigos que han hecho y personas que se han acostumbrado a verlos de manera cotidiana en ese lugar, han extrañado su ausencia y algunos comentan que se han quedado sin su rica cena. Con preocupación me enteré que Maciel de pronto se agravó y Laurita lo llevó a urgencias del Seguro Social en esta ciudad donde permaneció casi una semana, ahora está hospitalizado para practicarle las diálisis que requiere periódicamente. Ojalá que quienes lean esta publicación y se enteren de los difíciles momentos por los que están pasando los apoyen, pues Laurita ha suspendido la venta por cuidar en su lecho del hospital a su amado esposo. Ánimo Maciel sé que tienes una gran fortaleza y deseos de vivir para estar junto a tus seres amados. Espero verte pronto charlando con los paseantes en tu sillita junto al termo de popo. Muchas gracias.
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