Desgarrador y emotivo momento cuando la mamá del “Teco Villalobos” despidió a su hijo en la funeraria del SUEM. “Me mataron a mi niño, me arrebataron a mi hijo”

Por Fluvio César Martínez

Municipiosur.com

Desde una de las ventanas de la funeraria del SUEM en Coatzacoalcos, municipio al sur de Veracruz, Minerva Villalobos López reclama a Dios por llevarse a su hijo Agustín Champala “El Teco” Villalobos, un comediante y payaso reconocido en la región, quien fue asesinado a balazos en el municipio de Las Choapas el viernes 19 de mayo. El Teco vivía con sus dos hijos y su esposa. Le apasionaba su trabajo como payaso y comediante, su familia comparte que soñaba con salir en la televisión y ser famoso en cadena nacional. “Me mataron a mi niño, me arrebataron a mi hijo”, grita su madre y se dobla frente al féretro color café rodeado de flores, donde se encuentra el cuerpo de Agustín, quien fue maquillado como payaso, el oficio que le apasionaba y con el que mantenía a sus dos hijos y su esposa. Una semana atrás, El Teco recibió una llamada de parte de una familia para contratarlo como payaso para que animara una fiesta infantil en Las Choapas, pues ya había realizado presentaciones previas en aquel municipio, en donde ya era conocido por su talento. El Teco decidió acudir a trabajar en compañía de su esposa Roxana y sus dos hijos de 13 y 9 años, a bordo de un vehículo particular Aprio color blanco; lo citaron frente a un hotel de la colonia J. Mario Rosado, donde ya lo esperaba su asesino, quien durante todo el tiempo fingió ser la persona que lo contrato. “El señor se fue con nosotros en el carro en la parte de adelante, y nos fuimos rumbo a donde supuestamente era el evento; luego llegamos a un punto donde según sería el evento y ahí le pidió que se detuviera, y entonces abre la puerta del carro y le quita las llaves al chofer y les dice ya valieron madres, bájense”, relata Roxana. La esposa del Agustín Champala aclara que se trató de un asalto y no de un ataque directo como se mencionó en versiones prevía. Pide a las personas no manchar la imagen de su esposo, pues asegura que el siempre trabajo de forma honrada. “No fue un comando armado, era una persona que nos quería robar, porque ese señor después de dispararle escapo y ya no se pudo llevar el carro, fue uno solo”, relata con lágrimas. Agustín Champala comenzó a adentrarse en el mundo de la comedia cuanto apenas tenía 20 años, impulsado siempre por su familia, a quienes en todo momento los hacía reír. Su personalidad le ayudaba, además de su cabellera larga color negro que combinaba con los trajes que usaba, con sacos dorados y brillantinos si era contratado como comediante, o pintado del rostro si le toca ser payaso, según el tipo de evento. Su primer nombre artístico fue «Jim Pooh», junto a los payasos «Gotita», «Sharky», «Jhonny», era considerado de los pioneros de la comedia al aire libre en el museo de la Pirámide del Malecón Costero de Coatzacoalcos. Se instalaban cada fin de semana para dar un espectáculo que hacía reír a todas las personas que se daban cita y a cambio recibían unas monedas. Pero, no se quedó satisfecho, fiel a su personalidad, emprendió como comediante donde se autodenomino El Teco, en honor a sus raíces del Istmo de Tehuantepec. Fue así que se abrió paso hasta que un día fue visto por la comediante nacional “La India Yuridia”, misma que decidió llevárselo de gira por todo el país, para que le abriera sus presentaciones. Sin embargo, la suerte le jugo en contra y sufrió un accidente en la Ciudad de México: un tráiler lo atropelló y le fracturo una pierna, por lo que tuvo que ausentarse de la comedia durante varios meses y dejar en pausa su sueño de seguir abriéndose brecha para cumplir su deseo de salir en la televisión. En 2022 pasado regresó a los escenarios y su carrera de nueva cuenta comenzaba a despuntar, brindando presentaciones para niños y adultos. En este regreso decidió volver a la calle los fines de semana en el malecón costero, donde comenzó. Roxana abraza a sus dos hijos que hoy quedan desamparados, pues El Teco era el sostén de su familia, por lo que no veía si era lunes o fin de semana, siempre aceptaba cualquier contrato dentro y fuera de Coatzacoalcos. Describe a su esposo como un hombre altruista, que siempre buscaba ayudar a los demás, sin importar que eso lo dejara sin comer.

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