Hasta hace poquito tiempo, los socios de la CTM, CROC, FATEV y CATEM, se agarraban a madrazos, se macheteaban y se tiraban de balazos por conseguir la “mano de obra” que generaban las empresas locales y foráneas que hacían una obra en el municipio de Coatzacoalcos. Hoy en día que todo mundo “anda pateando latas” por la falta de trabajo, pues las principales organizaciones sindicales que tienen su presencia en el puerto, son “puro amor”, ahora, hasta una “alianza” han cristalizado para repartirse la “mano de obra” que se genera en la zona. Los que hoy se lleven de “besito” son: Vicente Aparicio Rosario, Albañiles CTM; Carlos Soto, CATEM; Lázaro Muñoz, CROC e Isabel Corro, FATEV. Estos cuatro dirigentes sindicales, todos ellos con residencia en el municipio de Coatzacoalcos, se han dejado de “mentar la madre” y agredirse por tener segura su “chamba”, ahora, se reparten en forma equitativa el “pastel”, ya sin pleitos y escaramuzas. Lo anterior es una medida salomónica para que todo mundo quede contento y conforme. Hoy en día, a raíz de la llegada de millonarias inversiones a Coatzacoalcos se necesita darles certeza a los inversionistas, y una de estas “certezas” es que los líderes sindicales, y aquí hablamos de todos los sindicatos, en especial los que tienen que ver con la construcción, no “paren las obras” para exigirle “cuotas financieras”, fuera de la ley, a los inversionistas. Tenía un par de años que aquí en Coatzacoalcos un sindicato no “frenaba” una importante obra, ¿adivinen quien fue el que de nuevo se hizo fuera de la bacinica?, lo adivinaron, fue, Vicente Aparicio Rosario, líder de los albañiles de la CTM, un hombre que es protegido de don Carlos Manuel Vasconcelos Guevara, dueño de la CTM en Coatzacoalcos. Es bueno que Vicente Aparicio defienda a sus agremiados para que reciban mejores salarios, pero “alguien” le debe de decir a Vicente que “parando obras” no es la mejor manera de recibir un beneficio. Si Vicente quiere en verdad ayudar a sus socios albañiles, debe de buscar dicha ganancia en base al “dialogo” y “concertación”. Los viejos tiempos de “parar una obra” por los huevos de un dirigente sindical, ya no se ven bien, y menos ahora que los tiempos han cambiado, donde el dialogo, insistimos, es la mejor herramienta para tener éxito en las demandas obreras. Lo que Aparicio Rosario le acaba de hacer a los dueños de la empresa “Trans-Canadá” quien construye un ducto mariano desde Tuxpan a Coatzacoalcos con un valor de 5 mil 400 millones de dólares, es una acción que no se vale, y no se vale, pues la obra es súper millonaria, la cual generará varios miles de empleos para el futuro inmediato, además de derrama económica para Coatzacoalcos. El dato duro: 1.-Los dirigentes sindicales que operan en Coatzacoalcos, ya no deben de actuar con el “garrote en la mano”, tal y como lo han hecho en las últimas cuatro décadas, donde todo lo quieren solucionar “parando obras” o amenazando a los inversiones. Lo anterior ya nunca debe de ocurrir, hoy en día, el dialogo y la concertación es la mejor herramienta para llegar a grandes y redituables acuerdos. Se viven otros tiempos, eso es lo que tendrán que tomar en cuenta los dinosaurios que están al frente de los sindicatos con sede en Coatzacoalcos. Lo que acaba de hacer Vicente Aparicio Rosario, parando la obra de Trans-Canadá, no hay que aplaudírselo, ¡por supuesto que no!. Ha dicho dirigente de la CTM hay que ponerle un correctivo, es decir, alguien lo debe de “parar de patas” para que su mal ejemplo no se esparza a otros sindicatos. Fin del comunicado. (Artículo escrito por Federico Lagunes Peña).
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