Por Víctor Murguía
Diario de Xalapa
La oleada de migrantes, permanente e incrementándose, desnuda la pobreza de millones y la miseria humana de unos cientos.
Todos los días miles y miles de migrantes, provenientes de Centroamérica, la parte alta de Sudamérica, el Caribe y de otras zonas del mundo se mueven por territorio mexicano en su camino hacia Estados Unidos.
Si este oleaje humano se arriesga a realizar una larga travesía a sabiendas del sufrimiento que le espera e incluso que pondrá en peligro su vida, imaginemos las condiciones en las que viven en sus lugares de origen.La oleada de migrantes, permanente e incrementándose, desnuda la pobreza de millones y la miseria humana de unos cientos.
Todos los días miles y miles de migrantes, provenientes de Centroamérica, la parte alta de Sudamérica, el Caribe y de otras zonas del mundo se mueven por territorio mexicano en su camino hacia Estados Unidos.
Si este oleaje humano se arriesga a realizar una larga travesía a sabiendas del sufrimiento que le espera e incluso que pondrá en peligro su vida, imaginemos las condiciones en las que viven en sus lugares de origen.
Pero lo que suponen que padecerán en el camino es poco ante la cruel realidad vivida una vez pisado el territorio mexicano. Las historias trascendidas no dejan lugar a dudas sobre el trato inhumano que reciben.
Ahí está lo del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde hubo cuarenta muertos, pero cotidianamente se forjan historias de terror en las que las vejaciones son lo menos terrible.
Son tantos los que se internan a nuestro país que lógicamente hay quienes escapan a ese trato, pues resulta imposible que las mafias atrapen, sometan y saqueen a cada uno. Pero otros, sin suerte, padecen humillaciones, robos, extorsiones, violaciones, secuestros, asesinatos y esos crímenes quedan sin castigo.
Veracruz, por su ubicación geográfica, es paso constante de migrantes, pero la indiferencia hace que no veamos los abusos inhumanos a que son sometidos.
Pero lo que suponen que padecerán en el camino es poco ante la cruel realidad vivida una vez pisado el territorio mexicano. Las historias trascendidas no dejan lugar a dudas sobre el trato inhumano que reciben.
Ahí está lo del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde hubo cuarenta muertos, pero cotidianamente se forjan historias de terror en las que las vejaciones son lo menos terrible.
Son tantos los que se internan a nuestro país que lógicamente hay quienes escapan a ese trato, pues resulta imposible que las mafias atrapen, sometan y saqueen a cada uno. Pero otros, sin suerte, padecen humillaciones, robos, extorsiones, violaciones, secuestros, asesinatos y esos crímenes quedan sin castigo.
Veracruz, por su ubicación geográfica, es paso constante de migrantes, pero la indiferencia hace que no veamos los abusos inhumanos a que son sometidos.
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