Por Fluvio César Martínez
Municipiosur.com
Familiares de los cinco trabajadores que fueron reportados como desaparecidos tras la explosión en la subestación de Tuzandepetl ubicada en el municipio de Ixhuatlan del Sureste en Veracruz, exigen a Petróleos Mexicanos (Pemex) que les den informes; incluso señalan que si están muertos, piden que les entreguen los cuerpos, pues se encuentran en incertidumbre y preocupación al no saber nada. Por lo que han pasado una noche difícil donde las lágrimas y gritos se ven por todas partes. Cómo medida de protesta decidieron cerrar el acceso principal a la subestación durante la madrugada de este viernes, ya que nadie se ha dignado a brindarles información sobre el estado de sus seres queridos o las condiciones predominantes. Entre los desaparecidos se encuentran un trabajador del municipio de Agua Dulce, uno de Nanchital, uno más de Las Choapas, y dos procedentes que Villahermosa, Tabasco. «Mira son muchas horas sin que Pemex diga nada, ya la familia está a la espera del cuerpo porque son muchas horas que han pasado no creemos que esté vivo, es algo lógico porque ya es mucho tiempo, porque hubo personas que rápido llegaron lesionadas y se fueron y acá no se sabe nada», reiteró don Roberto cuñado de Hugo Acosta, uno de los desaparecidos. A través de un comunicado Pemex aseguró que el siniestro fue controlado en la máquina de perforación PM119, pero no dio mayores informes de los cinco trabajadores desaparecidos que integraban la cuadrilla. Los desaparecidos son: Gabriel Obed Canseco, José Dimas Pérez Solís, Hugo Acosta, José Alfonso de la Cruz y Carlos González, cuyos familiares pasaron una noche de desesperación, al no saber nada de ellos. En el Hospital de Pemex en Nanchital se congregaron más de 50 personas entre familiares de desaparecidos y los tres lesionados, cuyo estado de salud también es reservado. Se abrazan entre si y se dan aliento ante la emergencia presentada y la tragedia. Las causas del segundo siniestro registrado en el sur de Veracruz aún son desconocidas y los pobladores de las comunidades que fueron evacuadas pasaron la noche en los albergues que habilitó el ayuntamiento de Ixhuatlan del Sureste, por suerte el siniestro fue controlado y no había riesgo de otra explosión.
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