Los migrantes que llegan a Coatzacoalcos no están solos. La Casa del Migrante que dirige el padre católico, Joel Ireta Munguía, siempre les brinda ayuda social

Por Elizabeth Aviña

Municipiosur.com
Como cada año en la Casa del Migrante de Coatzacoalcos se celebró la posada para los desplazados y este grupo tenga un momento de distracción, esparcimiento y comunión con Jesucristo. El padre Joel Ireta Munguía, coordinador de la pastoral de movilidad humana, aseveró que así como los migrantes, José y María también peregrinaron, aunque el contexto es totalmente diferente. «Es tradición ya en la casa del migrante que tengan un momento para conocer nuestras tradiciones y costumbres en México y se les ayuda para tener un momento de distracción, alimentos, romper piñatas, darles dulces y regalos. El peregrinar es como cuando José y María salieron porque estaban en peligro», añadió. Mencionó que se incrementó la cantidad de migrantes en estas fechas y reconoció que el refugio llega a ser insuficiente para cubrir la demanda de indocumentados. Los migrantes asistieron a misa al interior de la casa, degustaron los alimentos y compartieron entre compañeros una pequeña pausa antes de continuar con su viaje a la frontera. «Algunos están afuera, otros en casas rentando, pero los de aquí en los alrededores se les atendió y se convivió con ellos para darles un mejor día», expuso. El párroco y los migrantes dieron la vuelta por el puente de la avenida Uno para simular la peregrinación y tras pedir posada, comieron y rompieron piñatas.

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