El poder de los militares y de los cárteles

Por Víctor Murguía Velasco

Diario de Xalapa

El general secretario sacó de un cajón de su escritorio un folder y dijo: no es algo preparado, pero aquí está el currículum de un general que puede ser su secretario de Seguridad Pública.

Quien estaba enfrente del secretario de la Defensa Nacional era un gobernador y esto sucedió en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El gobernador en cuestión era Javier Duarte de Ochoa, que estaba por iniciar su mandato y, sabedor de lo que tenía que hacer en el caso para nombrar al titular de la SSP, fue a visitar al jefe del Ejército.

Claro que desde entonces quería colocar en Seguridad Pública a Arturo Bermúdez, quien era su incondicional desde tiempo atrás, pero su sentido común le dijo a Duarte que era otra cosa la que tenía que hacer.

Así que, al inicio de su gobierno, volvió a repetir en la SSP el general Sergio López Esquer, cuyo nombre y currículum aparecían dentro del folder que, casualmente, tenía en su escritorio el general secretario a sabiendas de que lo visitaría el que estaba por ser gobernador de Veracruz.

Pasados los meses las cosas se descompusieron y el general López Esquer dejó el cargo tras un atentado que sufrió y en el que murieron algunos de sus escoltas.

Iba rumbo al aeropuerto Heriberto Jara, para asistir a una reunión en la CDMX, con funcionarios federales, en la que participaría con el gobernador y otros servidores estatales.

Como se puede interpretar en lo antes escrito, más allá del tema del criminal atentado, los militares tienen un buen tiempo –este caso solo es un ejemplo- haciendo crecer su influencia y apoderándose de posiciones clave por todo el país.

El poder que han acumulado, repetimos, no es de ahora, es un proceso que, irónicamente, está en proporción de una fuerza nunca antes vista y padecida que han conseguido los cárteles de la delincuencia organizada.

Los militares ahora controlan los aeropuertos, la Guardia Nacional, las aduanas, policías estatales y la construcción de las obras más importantes de este gobierno. El próximo año la Sedena dispondrá de un presupuesto de alrededor de 112 mil millones de pesos, más los 68 mil millones de la Guardia Nacional y otros miles de millones en obras. La Semar contará con un aproximado de 42 mil millones de pesos…

Pero los cárteles, de ser unas organizaciones que solo tenían la siembra, producción, transportación y comercialización de las drogas, ahora producen narcóticos más peligrosos, los venden en escuelas, controlan los secuestros, el tráfico de migrantes, la prostitución, los préstamos agiotistas, el ambulantaje, a diversos sectores del comercio formal al obligar a productores y empresarios a comprar y vender a los precios que fijan, a múltiples políticos y están en plena expansión por el mundo.

Mientras tanto los militares han dado resultados, pero también hackean sus archivos desnudando a muchos y mucho, tienes operativos fallidos como la detención-liberación del hijo de El Chapo y cuestionamientos en sucesos trágicos como los de Ayotzinapa.

Así las cosas, la pregunta es: ¿de qué le sirve a los mexicanos que los jefes del Ejército y la Marina tengan más poder y presupuesto?

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