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Se ha permitido conocer como se estudiaba anteriormente la boveda celeste, gracias a un pergamino medieval, que se utilizó hace años por los antiguos pensadores. El descubrimiento de este pergamino medieval que guarda mensajes sobre los astros puede ser considerado uno de los aportes más grandes de la historia.
Todo esto comenzó cuando en el 2012 , el historiador de la Universidad de Cambridge Peter Williams pidió a sus alumnos como tarea el estudiar el Codex Climaci Rescriptus, un manuscrito medieval conservado en el monasterio ortodoxo de Santa Catalina.
Y uno de sus alumnos, llamado Jamie Klair, encontró un texto oculto en este manuscrito, el cual revelaba información sobre la manera en que los antiguos científicos se acercaban al estudio del universo.
El texto encontrado resultó ser un fragmento del legendario catálogo estelar del astrónomo griego Hiparco de Nicea, astrónomo, geógrafo y matemático griego, quien realizó el primer intento de cartografiar todo el cielo nocturno, ese que ahora incluso puede ser sede para cruceros en el espacio.
¿Cómo sucedió esto?
El caso de que un texto esté escrito sobre otro era una técnica de escritura frecuente en el medioevo, donde pasaba que algunos textos se escribían sobre otros bajo la técnica de palimpsesto. En este hecho, se comprobó gracias a las imágenes multiespectrales del documento, las cuales revelaron que nueve folios de páginas contenían indicios de un texto escrito debajo. Es decir, el manuscrito cristiano había sido escrito sobre otro texto más antiguo, que claramente estaba formado por coordenadas estelares.
En el pergamino medieval se registraban las coordenadas de las estrellas y estas coinciden aproximadamente con el movimiento lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra, que se esperaba desde el año 129 a.C.
Los investigadores de la Universidad de la Sorbona en París han descifrado que se establece la longitud y la anchura en grados de la constelación Corona Borealis, y que da las coordenadas de las estrellas en su extremo norte, sur, este y oeste. Los encargados de este estudio esperan que a medida que mejoren las técnicas de imagen, se descubrirán más coordenadas de estrellas, lo que les dará un conjunto de datos más grande para analizar.
Con información de: El Imparcial
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