Agencias
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La periodista Lourdes Mendoza, relata en su columna del periódico El Financiero, que la agonía de Ana Georgina comenzó cuando apenas tenía 26 años de edad. Esa madrugada, sin orden de cateo ni de aprehensión, presuntos militares encapuchados de la Sedena irrumpieron en su domicilio en Coatzacoalcos, Veracruz, bajo el pretexto de haber recibido una denuncia anónima sobre presuntos miembros del crimen organizado en ese lugar. Con apenas poco tiempo de casados, tanto Ana como su esposo, Eduardo, fueron testigos de cómo los soldados destruían con mazos su hogar y robaban sus pertenencias. Luego fueron golpeados, amarrados y vendados de los ojos frente a sus dos pequeños hijos. En entrevista, Ana Georgina me contó que durante su detención fue sometida a diversos actos de tortura y abuso sexual, hechos que fueron denunciados ante la Comisión de Derechos Humanos por su pareja, quien la noche de los hechos fue liberado a la orilla de una carretera, no sin antes recibir amenazas de muerte. Fue señalada como la contadora del Cártel del Golfo, fue vinculada a proceso por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada; todo ello mientras ella y su familia eran amedrentados y abusados. Todo el entramado formado en su contra fue cayendo poco a poco y luego de 13 años sin haber sido sentenciada se logró establecer su inocencia y fue liberada. (Con información de Roberto Sosa).
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